En medio de un contexto económico que sigue golpeando el poder adquisitivo de los argentinos, dos rubros clave para la economía diaria registraron fuertes aumentos en muy poco tiempo. En apenas los últimos dos meses, tanto la carne como los combustibles acumulan incrementos cercanos al 15%, impactando directamente en el costo de vida.
En el caso de la carne vacuna, comerciantes y consumidores coinciden en que los precios volvieron a escalar de manera sostenida desde comienzos de año. Cortes populares que ya venían con valores elevados registraron nuevas subas en mostrador, impulsadas por distintos factores que van desde el costo del ganado hasta los gastos de logística y comercialización.
El combustible, por su parte, también registró sucesivos ajustes en las estaciones de servicio. Las actualizaciones en los surtidores no solo afectan a quienes utilizan vehículos particulares, sino que se trasladan a toda la cadena productiva, encareciendo el transporte de mercaderías y, en consecuencia, los precios finales de muchos productos.
Economistas advierten que este tipo de aumentos en rubros sensibles tiene un efecto multiplicador en la economía, ya que impacta tanto en el consumo de los hogares como en los costos de producción de las empresas.
En ese escenario, la combinación de alimentos básicos más caros y combustibles en alza vuelve a presionar el presupuesto de las familias, que ven cómo el dinero rinde cada vez menos frente a los gastos cotidianos.