El operativo aéreo frente a la portada hacia Trevelin dejó imágenes alarmantes: varios helicópteros debieron cargar agua en un pozo improvisado sobre el arroyo Esquel, rodeados de árboles y cables eléctricos, generando demoras y maniobras de alto riesgo. La escena volvió a poner en evidencia la falta de un espacio seguro y adecuado para la carga simultánea de aeronaves, una carencia grave en una región cada vez más expuesta a incendios forestales.