La situación educativa en Carrenleufú vuelve a encender alarmas. La Escuela N° 10 continúa sin clases presenciales por graves problemas en los servicios básicos: falta de gas, agua y energía eléctrica. La denuncia circuló en redes sociales a partir de publicaciones de vecinos y familiares de alumnos, que describen un panorama de abandono que afecta de lleno el derecho a la educación de los niños y niñas del pueblo.
Según los posteos difundidos en las últimas horas, los estudiantes no pueden sostener una cursada normal y apenas tendrían una modalidad virtual limitada, con encuentros semanales y entrega de tareas, una alternativa que está muy lejos de reemplazar la presencialidad en una comunidad rural donde la escuela cumple además un rol social central. En ese marco, crece el malestar de las familias, que advierten que se repite un problema que ya había sido denunciado anteriormente.
La gravedad del caso se potencia porque no se trata de un inconveniente nuevo. En abril de 2025, información oficial del Gobierno del Chubut ya daba cuenta de problemas vinculados a la obra de gas en la Escuela N° 10 de Carrenleufú, con un plazo de ejecución anunciado de 30 días. Meses más tarde, en mayo de 2025, medios provinciales también informaban que para ese establecimiento se preveía la instalación de un equipo provisorio de tanques hasta concretar una solución de mayor escala para el abastecimiento.
Sin embargo, a comienzos de febrero de 2026, el propio discurso oficial sostuvo que la Provincia avanzaba con refacciones y remodelaciones en escuelas, especialmente en materia de energía, gas y calefacción, con el objetivo de garantizar un inicio normal del ciclo lectivo y completar 190 días de clases. Incluso se aseguró que sería el tercer año consecutivo con inicio escolar “sin inconvenientes gremiales o edilicios de gravedad”. La realidad que hoy denuncian desde Carrenleufú contrasta de manera directa con ese mensaje.
En pueblos pequeños como Carrenleufú, el cierre parcial o la imposibilidad de dictar clases presenciales no es un dato menor. Cada día perdido profundiza desigualdades, rompe rutinas familiares y golpea a chicos y chicas que necesitan continuidad pedagógica, contención y un ámbito adecuado para aprender. Cuando faltan servicios esenciales, no sólo falla la infraestructura: también queda en evidencia la fragilidad con la que muchas comunidades rurales siguen sosteniendo algo tan básico como el acceso a la educación.
Mientras no aparezcan respuestas concretas y urgentes, la comunidad educativa de Carrenleufú seguirá esperando lo indispensable: que la escuela vuelva a abrir sus puertas en condiciones dignas y que los niños del pueblo no sigan pagando con días sin clases el costo de la desidia.