Este domingo 4 de octubre, Brasil celebrará una jornada electoral en la que más de 158.765.543 ciudadanos habilitados acudirán a las urnas para elegir presidente, gobernadores, senadores, diputados federales y estatales o distritales.
El actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, postula su reelección por el Partido de los Trabajadores, mientras que su principal adversario es el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, quien plantea un modelo de país muy diferente al de Lula. Ninguno de los dos cuenta con una ventaja contundente, según las últimas encuestas.
Para esta elección, el Tribunal Superior Electoral (TSE) desplegó aproximadamente 560.000 urnas electrónicas, un aumento de 89.000 respecto a los comicios de 2022, para facilitar el voto y el conteo.
Cada votante emitirá seis sufragios en el siguiente orden: diputado federal, diputado estatal o distrital, primer senador, segundo senador, gobernador y presidente. El TSE comenzará a difundir resultados parciales a partir de las 17 horas de Brasilia (hora coincidente con Argentina), justo al cierre de las mesas.
La experiencia de elecciones anteriores indica que, generalmente, la definición matemática del ganador suele conocerse antes de las 20 horas. En el balotaje de 2022, el entonces presidente del TSE, Alexandre de Moraes, anunció al vencedor a las 19:58, cuando ya se había computado el 98% de los votos.
El sistema electoral brasileño utiliza urnas electrónicas que cuentan los votos al finalizar la votación y generan automáticamente el Boletín de Urna (BU), un documento que contiene el resultado de cada mesa con el desglose por candidatura y partido. Se imprimen cinco copias de este boletín, una de las cuales se exhibe en la puerta del local para que cualquier ciudadano pueda verificarla.
Además, las urnas emiten al inicio de la jornada una "zerésima", un comprobante que certifica que no hay votos precargados. Los datos se almacenan en un dispositivo extraíble llamado "media de resultado", que se traslada físicamente a las juntas electorales. Desde allí, una red de comunicación especializada envía la información a la Justicia Electoral, garantizando que las urnas no estén conectadas a internet en ningún momento.
Antes de sumar los resultados al total general, el TSE valida la autenticidad e integridad de cada archivo mediante una firma digital que confirma el origen de los datos. Este proceso automatizado explica la velocidad y confiabilidad del conteo.
Según la última encuesta de Datafolha, Lula obtiene un 45% de intención de voto, mientras que Flávio Bolsonaro alcanza un 40% en los votos válidos. Otros candidatos como Ronaldo Caiado, Renan Santos y Romeu Zema están muy por detrás. Si ningún postulante supera el 50%, los dos más votados pasarán a un balotaje el 25 de octubre, ya que la ley brasileña exige mayoría absoluta para definir la elección en primera vuelta.
En un eventual segundo turno, la misma encuesta muestra a Lula con el 48% y a Flávio con el 45%, una diferencia que se encuentra dentro del margen de error. El horario y sistema de votación y conteo se mantendrán igual que en la primera vuelta.
Los resultados podrán seguirse en tiempo real a través del Portal Resultados del TSE y su aplicación móvil oficial, que publicará datos minuto a minuto. También se difundirán los boletines de urna individuales, permitiendo a cualquier ciudadano contrastar los documentos oficiales con los impresos en cada mesa mediante la aplicación "Boletim na Mão". Esta transparencia busca fortalecer la confianza en el proceso electoral.
En la primera vuelta de 2022, el conteo finalizó el martes 4 de octubre a las 10:27 horas, debido a que nueve secciones en el exterior y una sección aislada en Amazonas debieron votar en papel. A pesar de estas excepciones, la definición del balotaje fue clara esa misma noche, demostrando la eficiencia del sistema brasileño incluso frente a desafíos logísticos.