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9 de Junio de 2026

Megaproyecto minero importará una ciudad para 5.000 trabajadores directamente desde China

El consorcio liderado por PowerChina obtuvo el contrato para importar una ciudad modular que alojará a miles de trabajadores mineros, generando rechazo en la industria local por el impacto en empleo y proveedores argentinos.

Por Redacción

Martes, 09 de junio de 2026 a las 16:55

La adjudicación del campamento modular Batidero para el megaproyecto cuprífero Vicuña en San Juan ha provocado un fuerte debate dentro de la industria argentina. El consorcio compuesto por PowerChina, Beijing Chengdong y la empresa santafesina RAFA S.A. logró el contrato para importar desde China una ciudad modular destinada a albergar a miles de trabajadores mineros, lo que generó rechazo entre sectores empresariales locales.

El complejo habitacional inicial prevé 2.500 camas, pero la operación rotativa de la minería incrementará la población hasta entre 3.500 y 5.000 personas, con una posible ampliación futura a 6.000 plazas para cubrir la demanda máxima estimada de 12.000 trabajadores. Los módulos prefabricados, fabricados por Beijing Chengdong, son estructuras de acero ensambladas y apiladas en la montaña, equipadas con mobiliario y electrodomésticos, diseñadas para resistir las condiciones extremas de la cordillera sanjuanina.

La oferta china, valuada en 52 millones de dólares, superó a la propuesta nacional de Modular Homes, que cotizó en 70 millones, es decir, 18 millones menos. Sin embargo, esta diferencia representa apenas un 0,01% del total de la inversión estimada en 18.000 millones de dólares para el desarrollo completo del proyecto Vicuña.

Juan Pablo Rudoni, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Modular, alertó que esta decisión afecta directamente a la cadena de valor local. Según sus cálculos, fabricar módulos en Argentina cuesta alrededor de 1.300 dólares por metro cuadrado, mientras que en China el precio es de 500 dólares, sumando 200 dólares de flete internacional. A pesar de este ahorro, Rudoni destacó que la producción local podría haber generado más de 400 empleos directos, frente a los 50 que demanda la importación para montaje y logística.

El proyecto Vicuña, impulsado por Lundin Mining y BHP, es el emprendimiento minero más importante en la historia de Argentina, con una inversión proyectada hasta 2040. Su primera etapa requiere 7.000 millones de dólares para construir y poner en marcha Josemaría, con planes de expansión hacia Filo del Sol. Se espera que Argentina alcance una exportación anual de 400.000 toneladas de cobre durante 25 años.

Desde el sector empresarial local se critica la falta de condiciones equitativas para competir con proveedores extranjeros. La empresa china opera con capital estatal, subsidios y exenciones impositivas vigentes bajo la Ley de Inversiones Mineras (Ley 24.196, de 1993), lo que reduce hasta un 30% los costos y crea una ventaja competitiva que afecta a la industria nacional.

La industria modular argentina afirma contar con capacidad suficiente para abastecer proyectos de minería y petróleo, con más de 100 empresas especializadas y un alto porcentaje de insumos nacionales, como acero y paneles de cerramiento. Ecosana, presidida por Rudoni, ha construido campamentos para 1.600 personas en el sector energético, y durante la pandemia se fabricaron 11 hospitales modulares en 40 días, demostrando la capacidad local.

El impacto en el empleo y proveedores nacionales es uno de los aspectos más sensibles. La importación de módulos implica que la mayor parte del valor agregado y la generación de puestos de trabajo se pierden fuera del país. Mientras la producción local habría requerido más de 400 empleos directos, la instalación de módulos importados solo demanda alrededor de 50 personas para montaje y logística, dejando a unas 50 empresas proveedoras nacionales en un rol marginal.

Además, la calidad de los módulos chinos es cuestionada por la Cámara Argentina de la Construcción Modular, que señala que no cumplen con los estándares locales en normas antisísmicas ni en adaptación a la amplitud térmica de la cordillera. El elevado costo logístico del transporte desde China también es un factor que históricamente impulsó el desarrollo de la industria nacional.

El debate sobre la adjudicación del campamento Batidero refleja la tensión entre atraer inversiones extranjeras y fortalecer la industria local. Aunque la Ley de Minería y el RIGI buscan incentivar proyectos de gran escala mediante exenciones fiscales y aduaneras, sus efectos en la producción interna y el empleo generan preocupación. Rudoni y representantes sectoriales han solicitado una mesa de diálogo con las empresas mineras para evaluar el impacto de la importación y promover una mayor participación de proveedores argentinos.

Este caso no es aislado. En una entrevista reciente, se recordó la importación de caños indios para un gasoducto clave, que desplazó a una empresa nacional, evidenciando un patrón de exclusión de proveedores locales en grandes licitaciones.

Las cámaras empresarias CACMI, CAPRIMSA y CAPMIN insisten en revisar los criterios de adjudicación en proyectos estratégicos. Consideran que priorizar solo el precio, sin valorar el efecto multiplicador sobre la economía y el empleo, limita el desarrollo industrial y puede debilitar la infraestructura productiva a largo plazo.

Los impulsores del campamento modular chino defienden la elección por su rápida instalación y capacidad de escalabilidad, con un costo de 1.900 dólares por metro cuadrado en el sitio, frente a los 2.500 dólares de la oferta argentina. Sin embargo, para la industria local, la diferencia de costos es insuficiente para justificar el impacto social y económico negativo.

El futuro desarrollo industrial y la integración de proveedores nacionales en proyectos mineros como Vicuña dependerán de cómo se gestionen estos desafíos, buscando un equilibrio entre inversión extranjera y fortalecimiento del tejido productivo argentino.