El domingo 3 de noviembre de 2026 marcó un hito en la historia política estadounidense con la recuperación del control del Senado por parte de los demócratas, tras décadas de dominio republicano en estados clave.
En Kansas, Adam Hamilton logró la primera victoria demócrata para el Senado desde 1932, cuando George McGill fue electo. Pasaron 94 años para que su partido volviera a ganar esa banca. Por su parte, en South Carolina, la última victoria demócrata en una elección senatorial había sido en 1998 con Fritz Hollings; ayer se rompió esa racha de 28 años.
Estos resultados se inscriben en un contexto electoral complicado para el Gobierno de Donald Trump, marcado por el aumento del costo de vida, temores ante la inflación persistente, conflictos bélicos prolongados y una creciente preocupación por las políticas migratorias más estrictas.
El lema que movilizó a muchos votantes fue “Controlar el Congreso para controlar a Donald Trump”, reflejando un fuerte rechazo al mandatario. La derrota representa un duro golpe a su liderazgo, ya que por primera vez desde que asumió la presidencia, la oposición domina el Senado, lo que podría limitar significativamente sus acciones durante los próximos dos años de gobierno.
Trump reaccionó con furia durante el conteo de votos, atacando a Fox News y declarando en su red Truth Social: “La encuesta de Fox News, que siempre es la peor, resulta sumamente ofensiva por las preguntas que plantea. Cada pregunta es un ataque premeditado, y ante cada respuesta, ¡solo cabe decir: «¡Pura mierda!»”. Además, anticipó que se convertirá en el “Señor Veto”.
Mientras tanto, en la embajada argentina en Washington, diplomáticos y empresarios intentaban minimizar el impacto de la elección. El mensaje del presidente argentino Javier Milei, aseguraron, permanece firme: mantener una alianza estratégica con Estados Unidos, independientemente de quién controle el Congreso.
Expertos de think tanks en Washington señalaron que el control demócrata podría activar comisiones investigadoras sobre temas delicados, como la adjudicación de contratos petroleros en Venezuela y la ayuda financiera que Estados Unidos brindó a Argentina en 2025. La senadora Elizabeth Warren ya solicitó detalles sobre la línea de swap por US$20.000 millones otorgada a Argentina en enero de 2026, buscando mayor transparencia pública.
La noche electoral en Washington estuvo marcada por un ambiente festivo en distritos demócratas, contrastando con el silencio que reinó hace dos años tras la victoria de Trump. Jóvenes y votantes como Amine, inmigrante marroquí residente en Arlington, expresaron esperanza en que el nuevo Congreso pueda frenar las políticas migratorias restrictivas.
Por otro lado, Scott, un local de Washington, mostró una visión más matizada sobre Trump, destacando que a pesar de sus polémicas, el presidente ha cambiado la política tradicional.
Finalmente, en Texas, James Talarico logró la primera victoria demócrata para una banca senatorial desde 1988, simbolizando un cambio en un estado históricamente republicano. Al votar, afirmó: “No tiene que ver con Izquierda o Derecha, sino entre los de arriba y los de abajo”. Su equipo celebró el resultado como un golpe contra un presidente que “se creyó superpoderoso”.