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El crédito caro y la deuda familiar frenan la recuperación del consumo en Argentina

Un informe de FIX SCR revela que la alta morosidad, las elevadas tasas de interés y la caída del salario real dificultan la reactivación del consumo privado, pese al crecimiento económico y el superávit comercial proyectado para 2026.

Por Redacción

Domingo, 18 de octubre de 2026 a las 06:00

El crédito destinado a las familias en Argentina enfrenta un deterioro significativo que complica una recuperación sólida del consumo privado. Según el Informe sobre bancos del Banco Central (BCRA) y el análisis de FIX SCR, la cartera irregular con atrasos superiores a 90 días en el segmento de hogares alcanzó el 12,9%, más del doble del 5,6% registrado un año atrás.

Este aumento de 7,3 puntos porcentuales en la morosidad familiar se da en un contexto donde las tasas de interés para préstamos a individuos se mantienen en torno al 60% nominal anual, mientras que los salarios reales formales continúan por debajo de los niveles del año anterior. Además, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) real acumula once meses consecutivos de caída, lo que refleja un consumo privado todavía débil.

El informe Dashboard de Variables Macroeconómicas de Argentina, elaborado por FIX, destaca cuatro señales que explican esta lenta recuperación: la caída del salario real formal, la elevada morosidad, los altos costos financieros para las familias y la contracción del IVA en términos reales.

El informe detalla que tras una fuerte recuperación del crédito en 2025, los préstamos privados en pesos comenzaron a perder impulso real a partir de julio, con una disminución mensual del saldo real del financiamiento al sector privado del 0,9%. Dentro de esta caída, los créditos para consumo también se redujeron.

La comparación con otros sectores muestra que la morosidad en las familias es mucho mayor que en las empresas, que presentan una cartera irregular del 3,6%, mientras que el sistema financiero en su conjunto tiene un indicador del 7,7%. En julio de 2025, la mora familiar era de 5,6% y la empresarial del 1,2%, evidenciando un deterioro más pronunciado en los hogares.

A pesar de este aumento en la morosidad, el sistema bancario mantiene una solvencia adecuada: las provisiones cubren el 87,6% de la cartera irregular y el capital regulatorio representa el 30,5% de los activos ponderados por riesgo.

La presión financiera sobre las familias también se extiende fuera del sistema bancario tradicional. Proveedores no financieros de crédito, como fintech y emisoras de tarjetas, registran una irregularidad total del 26,9%, con tasas promedio de interés muy elevadas: 144% anual en préstamos personales y 87% en tarjetas de crédito no bancarias.

Estos proveedores financian a más de 12 millones de personas, con una cartera que supera los $13,9 billones, y las fintech cuentan con más de 7 millones de clientes, habiendo crecido su cartera un 47% real interanual.

En cuanto a los ingresos, el salario real del sector privado registrado a julio de 2026 estaba un 3,1% por debajo del mismo mes del año anterior, mientras que el empleo formal en conjunto tenía una caída real del 2,8% interanual. En el sector público, la pérdida real llegó al 2,1% frente a julio de 2025 y al 15,8% en comparación con noviembre de 2023.

El índice general de salarios mostró un aumento nominal del 36,2% interanual a julio, pero al descontar la inflación, los ingresos reales continúan en descenso, afectando la capacidad de consumo de los hogares.

El informe también señala que la recaudación real del IVA lleva 11 meses consecutivos de contracción interanual, mientras que las ventas en supermercados a precios constantes cayeron un 2,1% interanual en julio y un 2,7% en los primeros siete meses del año. En contraste, los centros de compras registraron un aumento real del 1,9% interanual en julio, aunque acumulan una caída del 2% en el primer semestre.

Este desempeño heterogéneo refleja una recuperación del consumo privado con dificultades y sin una contracción uniforme en todos los canales comerciales.

A pesar de estos desafíos, la economía argentina mantiene un crecimiento agregado. FIX corrigió su previsión para el Producto Bruto Interno (PBI) de 2026 al 2,2%, debido a un menor impulso de la absorción interna, pero con una perspectiva favorable para las exportaciones netas.

Durante el primer semestre, el sector primario creció un 12,5% interanual, mientras que el secundario cayó un 1,1%. La construcción creció un 1,3%, los servicios un 0,9%, el comercio se mantuvo estable y la intermediación financiera aumentó un 6%.

En el comercio exterior, hasta agosto, las exportaciones aumentaron un 21,4% en valor, impulsadas por precios y cantidades, mientras que las importaciones disminuyeron un 2,6%. Destacan las ventas externas de combustibles y energía, con un incremento del 48,9%.

Como resultado, FIX proyecta para 2026 un superávit comercial de 26.678 millones de dólares, frente a los 11.286 millones registrados en 2025.

Para 2027, la calificadora plantea dos escenarios. El escenario base prevé un crecimiento económico del 2,4%, impulsado por inversiones en hidrocarburos y un sector agropecuario favorable, junto con una mayor volatilidad financiera por el proceso electoral y una tasa TAMAR promedio del 26,6%, que se reduciría al 18% en diciembre.

El segundo escenario prevé una mayor erosión del salario real formal, un incremento de la morosidad y la persistencia de altos costos financieros para las familias, lo que reduciría la previsión de crecimiento para 2027 a un 1,5%.