La situación comienza a generar preocupación entre gasistas matriculados de la región, quienes denuncian que los trámites de inicio de nuevas obras vinculadas a conexiones de gas natural no están siendo respondidos por Camuzzi, dejando en suspenso a familias, comercios y desarrolladores que esperan incorporarse a la red.
Según indicaron profesionales del sector, la empresa estaría demorando o directamente sin responder las solicitudes necesarias para avanzar con nuevas conexiones, una situación que impacta de manera directa en obras particulares y emprendimientos que dependen del acceso al servicio.
"Hay vecinos que hicieron inversiones, construyeron sus viviendas y hoy no tienen certezas sobre cuándo podrán conectarse", señalaron algunos matriculados consultados por este medio.
La situación adquiere mayor relevancia en una región donde el gas natural no sólo representa una mejora en la calidad de vida sino también una necesidad básica para afrontar los inviernos patagónicos.
Entre los propios gasistas surge además una reflexión que comienza a repetirse con frecuencia: los anuncios políticos sobre ampliaciones de redes y obras energéticas parecen avanzar más rápido que la realidad de las conexiones efectivas para los usuarios.
Si bien en los últimos años se han difundido distintos anuncios vinculados a la expansión de la infraestructura gasífera, quienes trabajan diariamente en el terreno sostienen que los vecinos continúan encontrando dificultades para concretar el acceso al servicio.
Por el momento, no existe una explicación oficial clara respecto de las causas de las demoras. Entre las hipótesis que circulan en el sector aparecen dos posibilidades: una eventual falta de inspectores y personal técnico para atender la demanda o, una alternativa más preocupante, que existan limitaciones vinculadas a la capacidad disponible del sistema de transporte y distribución.
Hasta el momento, Camuzzi no ha informado públicamente si las demoras obedecen a cuestiones administrativas, operativas o a restricciones de capacidad de la red.
Mientras tanto, la incertidumbre crece entre quienes esperan una respuesta para poder avanzar con sus proyectos y acceder a un servicio esencial que, en una región como la cordillera chubutense, resulta indispensable para la vida cotidiana.
La pregunta que comienza a plantearse cada vez con más fuerza es si el sistema está realmente en condiciones de absorber nuevos usuarios o si las dificultades actuales anticipan un problema mayor que todavía no ha sido explicado a la comunidad.