En tiempos en los que concretar inversiones privadas de magnitud representa un desafío, la familia Vernengo dio un paso importante con la inauguración de su nuevo edificio en Ameghino 830, un lugar estrechamente ligado a su historia personal y profesional.
La obra demandó más de tres años desde que comenzó a tomar forma el proyecto y permitió desarrollar más de 700 metros cuadrados de nuevas instalaciones, preparadas para albergar a un equipo de entre 30 y 35 personas. El complejo reúne las actividades del Estudio Contable Vernengo y de Ameghino 830 Propiedades, dos firmas que han construido una fuerte presencia en Esquel y la región.
Más allá de la dimensión edilicia, la inauguración refleja una fuerte apuesta económica por Esquel. Se trata de capital privado destinado a infraestructura, equipamiento y tecnología, pero también a generar las condiciones para sostener y proyectar puestos de trabajo profesionales en la ciudad.
Actualmente, el grupo cuenta con alrededor de 30 personas y el estudio contable atiende a más de 300 clientes distribuidos en distintos puntos de la región. A ello se suma la actividad de Ameghino 830 Propiedades, con una cartera de entre 300 y 350 clientes vinculados a alquileres, ventas y otras operaciones inmobiliarias.
Una historia construida sobre el trabajo
El nuevo edificio es también el resultado visible de cuatro décadas de trayectoria de Jorge Vernengo, quien durante la inauguración recordó sus comienzos profesionales y especialmente a quienes confiaron en él cuando iniciaba su camino.
Entre ellos destacó a Ángel “Chiche” García, quien le abrió las puertas de Ameghino 830 con una sencilla consigna que terminó acompañándolo durante toda su carrera: “Sentate y trabajá”. En reconocimiento a aquel gesto, una de las salas de reuniones del nuevo edificio lleva hoy su nombre.
Ese espíritu de trabajo fue transmitido a una nueva generación. Julieta y Agustín Vernengo forman parte de la continuidad de una empresa familiar que, lejos de limitarse a administrar lo construido durante décadas, decidió reinvertir, modernizarse y prepararse para crecer.
Para Julieta Vernengo, además, el lugar tiene un significado particular: Ameghino 830 fue el hogar donde creció la familia. La transformación del inmueble en un moderno espacio profesional une así la historia familiar con el futuro de la actividad.
Una inversión pensada para los próximos años
Las nuevas instalaciones no solamente ofrecen mayor superficie y comodidad. El proyecto incorporó infraestructura tecnológica preparada para las necesidades futuras del estudio.
Agustín Vernengo explicó que el edificio dispone de una red preparada para velocidades de hasta 10 GB, además de servidores de alta capacidad y herramientas orientadas a incorporar innovación e inteligencia artificial en los procesos de trabajo.
La inversión adquiere así una dimensión que excede la construcción del edificio: implica modernización tecnológica, mejores condiciones laborales, mayor capacidad de atención y una estructura preparada para continuar creciendo.
En una ciudad donde muchas veces se reclama la necesidad de generar nuevas inversiones y empleo privado, la apuesta de la familia Vernengo constituye un ejemplo concreto de reinversión local: recursos generados durante años de actividad que vuelven a volcarse en Esquel para ampliar y modernizar una empresa que emplea profesionales y presta servicios a cientos de clientes de toda la región.
La inauguración marca, en definitiva, mucho más que la apertura de nuevas oficinas. Es la continuidad de una historia familiar construida alrededor del trabajo, la confianza y el crecimiento, pero también una apuesta importante por Esquel y por seguir desarrollando desde la ciudad un proyecto empresarial con mirada regional y de largo plazo.