La Escuela N°713 ha puesto en marcha una iniciativa destinada a reducir las distracciones provocadas por el uso excesivo de teléfonos celulares durante las clases. A través de una modificación en el Acuerdo Escolar de Convivencia, comenzaron a instalar organizadores con bolsillos transparentes para que los estudiantes guarden sus dispositivos móviles.
Verónica Feu, directora del establecimiento, explicó que esta medida se tomó luego de un año de consultas involucrando a familias, alumnos, docentes y personal auxiliar. "El diagnóstico fue compartido por todos los sectores: el uso incontrolado de los dispositivos estaba interpelando negativamente el proceso de enseñanza y las relaciones humanas dentro de la escuela", detalló.
El sistema consiste en colocación de organizadores con 35 bolsillos transparentes en cada aula. Al comenzar la clase, cada estudiante debe depositar su celular en un espacio numerado que permanece a su vista, pero fuera de su alcance directo, lo que disminuye la ansiedad por la desconexión sin permitir distracciones constantes.
Los teléfonos sólo pueden ser retirados durante los recreos o cuando el docente lo autorice para actividades pedagógicas específicas. Esta normativa también se aplica al personal docente, con el fin de promover un ejemplo de convivencia equitativa.
La directora aclaró que no buscan prohibir la tecnología, sino establecer un marco de respeto y responsabilidad. "Necesitamos recuperar el contacto visual y la escucha. El teléfono le quita protagonismo al resto de los estudiantes y al profesor", afirmó Feu.
Según la directora, los propios alumnos reconocieron en debates que el celular es, en muchos casos, fuente de distracciones, peleas y acoso escolar. Además, advirtió que la dependencia excesiva de las pantallas está afectando la capacidad de interactuar socialmente: "Muchos jóvenes se sumergen de tal forma en las pantallas que pierden registro de lo que sucede a su alrededor, costándoles incluso pedir un cuaderno al compañero".
La implementación de los bolsilleros será gradual y se prevé que pueda generar cierto rechazo inicial, debido a la fuerte dependencia que tienen los adolescentes con sus dispositivos. Sin embargo, la escuela apuesta a que esta limitación ayude a los estudiantes a comprender que la vida social tiene reglas.
"Queremos trabajar otras capacidades que no podemos dejar de lado, como es la palabra y el habla. No damos clase a través del teléfono", concluyó la directora, reafirmando el compromiso de la institución con la formación integral de sus alumnos para su futuro.