Durante años, “La Trochita” fue mucho más que un atractivo turístico de Esquel: era una experiencia ferroviaria única en el mundo. Llegaban contingentes completos de japoneses y europeos para recorrer la cordillera a bordo de locomotoras centenarias, había salidas charter hasta El Maitén, recorridos nocturnos, propuestas gastronómicas y hasta dos servicios diarios que convertían al viejo expreso patagónico en uno de los motores más fuertes del turismo regional. Hoy, en cambio, la postal es completamente distinta: cancelaciones por falta de pasajeros, problemas operativos, escasez de fondos y una estructura cada vez más deteriorada.
La crisis actual expone una caída profunda respecto de aquella época dorada. Según reconocieron desde la propia administración ferroviaria, durante el último verano la demanda cayó cerca de un 20% y debieron suspender salidas porque apenas se vendían unos pocos pasajes para trenes preparados para transportar hasta 180 personas.
La situación contrasta brutalmente con lo que supo ser el emblema turístico de la cordillera. Años atrás, conseguir lugar en algunas salidas especiales era difícil: turistas extranjeros llegaban exclusivamente para vivir la experiencia de viajar en uno de los últimos trenes a vapor del mundo, inmortalizado internacionalmente por libros y documentales.
Hoy, en cambio, el histórico ferrocarril sobrevive con una sola locomotora operativa en Esquel y con severas limitaciones presupuestarias. Incluso la histórica locomotora exhibida sobre avenida Ameghino debía ser retirada para intentar recuperarla, aunque la falta de fondos terminó frenando también esa posibilidad.
A esto se suma otro dato que genera fuerte malestar en la ciudad: la conducción y las decisiones estratégicas continúan tomándose lejos de Esquel, pese a que desde el Ministerio de Turismo se había prometido devolver la gestión local del tren. Esa descentralización nunca se concretó y, mientras tanto, crecen las críticas por la ausencia de un plan serio para reposicionar a La Trochita como producto turístico internacional.
Prestadores turísticos, comerciantes y sectores vinculados al turismo advierten que el deterioro no es solamente ferroviario, sino también político y de gestión. Señalan que no existe promoción fuerte en mercados internacionales, que desaparecieron los paquetes especiales y que tampoco hubo inversiones relevantes para modernizar servicios sin perder el valor histórico del tren.
Las críticas apuntan directamente al ministro de Turismo de Chubut, Diego Lapenna, a quien cuestionan por la falta de resultados concretos en uno de los símbolos turísticos más importantes de la provincia. Mientras otras ciudades patagónicas fortalecen sus productos turísticos y buscan captar visitantes extranjeros, en Esquel observan cómo “La Trochita” pasó de ser una experiencia internacionalmente reconocida a depender de la demanda diaria para decidir si puede salir o no.
La preocupación crece porque el deterioro parece avanzar más rápido que las soluciones. Trabajadores y referentes del sector turístico advierten que el tren todavía conserva un enorme potencial, pero sostienen que sin inversión, planificación y una conducción fuerte desde Esquel, el histórico expreso patagónico corre el riesgo de transformarse definitivamente en una reliquia inmóvil de lo que alguna vez fue el gran orgullo turístico de la cordillera.