La histórica planta de Textilana S.A., fabricante de la reconocida marca Mauro Sergio, está paralizada desde noviembre de 2025, dejando a cerca de 200 trabajadores suspendidos. La situación refleja la profunda crisis que atraviesa el sector textil argentino, considerado el más afectado dentro del Índice de Producción Industrial (IPI).
Desde hace cuatro meses, la fábrica no opera y solo unos 60 empleados asisten a la planta, aunque sin que la maquinaria funcione. El delegado de la comisión interna, Mauro Galván, afirmó que “la fábrica no está produciendo” y explicó que la falta de consumo obliga a extender las suspensiones laborales.
El pago durante las suspensiones fue elevado del 70% al 78% del salario tras negociaciones gremiales, pero el panorama productivo sigue siendo desalentador. La crisis se da en un contexto en que Mar del Plata vive su temporada estival más difícil en dos décadas, con un consumo interno en caída libre.
Según un informe de la consultora Analytica, la producción textil en noviembre de 2025 fue un 47,6% inferior a la registrada en el mismo mes de 2023. La utilización de maquinaria se ubica en un mínimo histórico del 29%, comparable solo con los meses más estrictos de la cuarentena por COVID-19.
El sector textil ha sufrido la pérdida de 16.000 puestos de trabajo a nivel nacional, y subsectores como el curtido y la fabricación de cuero enfrentan desplomes de hasta el 44,1%.
El delegado Galván responsabilizó directamente a las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, criticando la apertura de importaciones que afecta la industria local y la reforma laboral que, según él,
se le están arrebatando los derechos a los trabajadores”.
Esta combinación de menor demanda interna y un marco legal que facilita los ajustes ha llevado a Textilana y otras empresas del rubro a una situación crítica, con consecuencias directas para cientos de familias en Mar del Plata.