En Uruguay se ha detectado la presencia de Sporothrix brasiliensis, un hongo que se transmite de gatos a humanos, lo que ha encendido las alarmas entre especialistas en salud pública y veterinarios. Los brotes se registraron en los departamentos de Maldonado y Rocha, marcando un nuevo desafío para la vigilancia epidemiológica en el Cono Sur.
El Instituto Nacional de Higiene de Uruguay emitió un comunicado a fines de febrero alertando sobre la aparición de este patógeno de origen brasileño. La preocupación radica en su capacidad de propagación mediante el contacto directo con gatos infectados, así como por la gravedad de las lesiones que puede causar, especialmente en niños pequeños y adultos mayores.
Sporothrix brasiliensis presenta dimorfismo térmico: a temperaturas ambientales cercanas a 25 °C adopta una forma filamentosa, mientras que a 37 °C —temperatura corporal de animales y humanos— se transforma en levadura, lo que le permite sobrevivir y multiplicarse dentro y fuera de los organismos. Este hongo pertenece al grupo Sporothrix, conocido por causar infecciones cutáneas.
La enfermedad provocada por este hongo, la esporotricosis, afecta tanto a animales como a personas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en América del Sur se han reportado más de 11.000 casos humanos en la última década, principalmente en Brasil, donde el hongo fue detectado por primera vez en la década de 1990 y desde entonces ha generado múltiples brotes.
A diferencia de Sporothrix schenckii, que se contagia por contacto con plantas o tierra, S. brasiliensis se transmite principalmente a través de gatos, especialmente los callejeros. En estos animales, la infección se manifiesta con llagas en la cara, nariz y patas. Si no reciben tratamiento, los gatos pueden convertirse en portadores crónicos capaces de contagiar a otros animales y personas.
En Uruguay, el primer caso se registró en una familia que adoptó un gato cachorro proveniente del sur de Brasil, el cual comenzó a presentar heridas poco después de su llegada, según informó el Instituto Nacional de Higiene. La transmisión al humano se produce por arañazos, mordeduras o contacto directo con las lesiones infectadas del animal.
¿Por qué se contagia el hongo de gatos a humanos? El hongo permanece activo en el cuerpo de los gatos y se multiplica en sus heridas abiertas, donde encuentra condiciones óptimas para reproducirse. Las secreciones y líquidos de las lesiones contienen altas concentraciones del patógeno, lo que facilita su transmisión a través de pequeñas lesiones en la piel humana, incluso imperceptibles.
Los gatos callejeros, por su mayor exposición, suelen presentar infecciones más severas, aumentando el riesgo de diseminación en áreas urbanas y rurales. Esta situación convierte a Sporothrix brasiliensis en un reto para la salud pública que exige la colaboración entre médicos, veterinarios y autoridades sanitarias.
Los síntomas en humanos comienzan con protuberancias rojas que pueden convertirse en heridas abiertas y, en algunos casos, extenderse siguiendo los vasos linfáticos. Las lesiones suelen aparecer en brazos, piernas o rostro y pueden limitarse a un punto o extenderse en línea. En gatos, las heridas que no cicatrizan, costras y pérdida de pelo, especialmente en rostro y cabeza, son comunes. También pueden presentar conjuntivitis.
Cuando la infección avanza, puede afectar órganos internos como pulmones, huesos y sistema nervioso. Aunque es poco frecuente, la OMS advierte que la esporotricosis puede ocasionar complicaciones graves como meningitis o artritis, principalmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados.
El diagnóstico requiere análisis de muestras de las lesiones mediante microscopía o cultivo en laboratorio. El tratamiento suele incluir antifúngicos como itraconazol o terbinafina, con una recuperación que puede extenderse por semanas o meses, según cada caso.
Actualmente, la circulación del hongo Sporothrix brasiliensis en Uruguay ha motivado la activación de protocolos de vigilancia sanitaria en Maldonado y Rocha, coordinados por el Ministerio de Salud Pública y la Comisión de Zoonosis. No existen medidas preventivas específicas, más allá de la detección temprana y el tratamiento de los gatos infectados.
El uso de guantes y ropa protectora al manipular animales o materiales vegetales disminuye el riesgo de contagio, pero el control de la población de gatos callejeros sigue siendo un desafío. Además, el costo y la dificultad para acceder a diagnósticos y tratamientos en zonas con recursos limitados complican la contención de la enfermedad.
La profesora Elisa Cabeza, adjunta de Parasitología y Micología de la Universidad de la República, señaló: “Es la primera vez que lo hallamos en Uruguay y eso encendió la vigilancia epidemiológica porque es una especie que causa brotes, que se suele transmitir del gato (sobre todo callejero) a los humanos, que puede causar infecciones graves en menores de dos años y en adultos mayores”.
Según datos del último censo nacional, el 8% de los hogares uruguayos tiene gatos domésticos, sin considerar a los animales callejeros que actúan como reservorios y vectores silenciosos del hongo. El equipo universitario prepara la publicación sobre el brote para una revista científica de micología, destacando la importancia internacional del hallazgo y la necesidad de colaboración regional para enfrentar la esporotricosis zoonótica.