El gobierno francés aprobó una ley que restringe el uso de redes sociales para menores de 15 años a partir del 1 de septiembre de 2026, convirtiéndose en el primer país de la Unión Europea en implementar una medida de este tipo. La normativa exigirá a las plataformas digitales cerrar las cuentas activas de usuarios bajo esa edad y adoptar sistemas de verificación de identidad aprobados por el regulador francés de protección de datos.
El calendario establecido indica que desde septiembre los menores no podrán crear nuevas cuentas, y las empresas tendrán cuatro meses adicionales para clausurar las ya existentes y cumplir con la verificación de edad. El presidente Emmanuel Macron pretende que esta regulación entre en vigencia al inicio del próximo ciclo escolar. Además, la ley contempla la prohibición del uso de teléfonos móviles en escuelas secundarias, exceptuando recursos educativos como enciclopedias y directorios científicos en línea.
Esta iniciativa sigue la tendencia internacional de controlar el acceso de niños y adolescentes a plataformas digitales. Australia fue pionera en diciembre de 2025 al limitar el uso de redes sociales para menores de 16 años en sitios como Facebook, Snapchat, TikTok y YouTube. Otros países europeos como España, Dinamarca, Grecia, Rumania y Nueva Zelanda también estudian medidas similares, mientras que el Reino Unido ya prohibió el uso de estas plataformas a adolescentes.
Un informe publicado en diciembre de 2025 relacionó el uso de redes sociales con efectos negativos en la salud mental, incluyendo baja autoestima y exposición a contenidos vinculados a autolesiones, consumo de drogas y suicidio. En este sentido, la licenciada en Psicología Florencia Alfie, especialista en adolescencia, afirmó: “Creo que es una decisión que abre un debate muy necesario. Durante años les dimos a los chicos acceso a las redes sociales como si fueran un entretenimiento más, pero hoy sabemos que no son espacios neutrales, ni son inocuas”.
Alfie agregó que las redes están diseñadas para captar la atención por largos períodos, impactando el desarrollo emocional, el sueño y la concentración. Sin embargo, aclaró que “no creo que la solución sea solamente prohibir. Las leyes pueden ayudar a poner límites y también a exigirles responsabilidad a las plataformas, pero la educación digital y el acompañamiento de las familias siguen siendo fundamentales”.
La médica psiquiatra Geraldine Peronace destacó que el uso excesivo de pantallas está vinculado al aumento de trastornos mentales en menores, incluyendo un incremento sin precedentes en la tasa de suicidios infantiles y adolescentes. Señaló que las redes sociales fomentan una presión por la validación social a través de los “likes”, que puede desencadenar bullying y ansiedad. “Una de las grandes causas de suicidio infantojuvenil tiene que ver justamente con la validación de los likes y el tema del bullying”, puntualizó.
Por su parte, la especialista en Neurodesarrollo Florencia Sanabria señaló que las redes sociales funcionan como un sistema de comparación constante que puede generar presiones perjudiciales para los niños. “Un niño no es un perfil en redes, no es un proyecto de rendimiento, no es una vitrina de crianza exitosa. Es un sujeto en desarrollo”, afirmó, resaltando la importancia de tiempo, cuidado y límites más allá de la exposición digital.
Otro riesgo asociado es la ludopatía por apuestas en línea. El psiquiatra Federico Pavlovsky indicó que entre el 20 y 30% de los niños en edad escolar participan en apuestas, con un 5% en riesgo de desarrollar adicción, lo que puede provocar graves consecuencias económicas, sociales y emocionales. Recomendó a las familias estar atentas a cambios de conducta y consultar a profesionales ante señales de alarma.
Finalmente, la psicóloga Alfie aconsejó retrasar el acceso a redes sociales hasta los 15 o 16 años y acompañar a los adolescentes durante sus primeros usos con supervisión y diálogo constante. “Lo importante es que las redes no desplacen el sueño, la actividad física, el estudio, los encuentros cara a cara ni el tiempo en familia”, advirtió, subrayando que es posible establecer nuevos acuerdos y recuperar espacios sin pantallas incluso cuando los jóvenes ya están conectados.