Los brigadistas de Parques Nacionales alzaron nuevamente la voz para reclamar lo mínimo e indispensable: reconocimiento, condiciones laborales dignas y estabilidad. Son quienes ponen el cuerpo frente al fuego, arriesgan su vida en cada operativo y sostienen, con trabajo silencioso y esfuerzo extremo, la protección de nuestros bosques, áreas naturales y biodiversidad.
Entre los principales reclamos se destacan el reconocimiento real de su tarea, la valoración del rol estratégico que cumplen en la preservación del patrimonio natural, un salario acorde al riesgo y la enorme responsabilidad que enfrentan a diario y el pase a planta permanente, condición básica para garantizar estabilidad laboral y derechos elementales.
Mientras los incendios forestales se multiplican y avanzan sobre zonas de alto valor ambiental, los brigadistas continúan trabajando en un contexto de precarización, con contratos temporarios, sueldos insuficientes y una incertidumbre permanente sobre su futuro laboral. La vocación, advierten, no puede seguir siendo la excusa para postergar derechos.
El reclamo es claro y legítimo: el compromiso no reemplaza derechos. Reconocer a los brigadistas no es solo una cuestión salarial o administrativa, sino una decisión política que impacta directamente en la capacidad del Estado para cuidar sus parques nacionales.