La provincia de Chubut está preparando una operación financiera para canjear parte de los vencimientos del bono BOCADE y emitir hasta 500 millones de dólares con el fin de financiar proyectos de infraestructura. Este movimiento apunta a extender los plazos de pago y aliviar la presión sobre las finanzas provinciales, aunque la salida al mercado dependerá de la estabilidad internacional.
De ese monto total, se estima que alrededor de 300 millones de dólares podrían destinarse a obras, siempre condicionado al éxito del canje con los tenedores actuales del BOCADE. Esta operación busca 'comprar tiempo' y evitar que el calendario financiero siga limitando la gestión, ya que el servicio de deuda actual implica desembolsos trimestrales que superan los 30 millones de dólares.
La decisión de avanzar con la emisión está atada a la situación global, especialmente a la volatilidad causada por el conflicto en Medio Oriente y las tasas de interés del Tesoro de Estados Unidos. En un escenario favorable, Chubut aspira a conseguir una tasa de entre 8,5% y 9%, aunque podría superar el 9% si las tasas suben, dado que actualmente paga un 7,75% por el BOCADE.
Como alternativa, la provincia evalúa destinar parte de los fondos a un fideicomiso que garantice los pagos futuros del BOCADE, asegurando los vencimientos aunque reduciendo el dinero disponible para obras. Según fuentes consultadas, 'la ingeniería financiera está lista, pero la decisión de salir al mercado depende de la señal que dé Wall Street, actualmente afectado por la volatilidad'.
El plan incluye una emisión internacional autorizada hasta 650 millones de dólares y una invitación voluntaria a los bonistas para canjear sus títulos por un nuevo bono con plazos más largos, buscando extender los vencimientos hasta entre 2030 y 2035. Este mecanismo, conocido como 'tender', permitiría aliviar la presión financiera en el corto plazo.
El incentivo para los inversores sería un mejor rendimiento, ya que no está previsto un pago voluntario adicional. La garantía principal sigue siendo la seguridad que brindan las regalías petroleras, que constituyen un ingreso en dólares directo y con cobro automático, reduciendo el riesgo de incumplimiento.
El contexto internacional es clave para la operación. Una fuente experta señaló: 'si el barril de petróleo permanece alto y la economía mundial va hacia un escenario de recesión, la primera consecuencia es la suba de la tasa de interés y eso nos va a perjudicar al momento de salir a tomar el crédito'.
Para ubicar a Chubut en el mercado, se toma como referencia la reciente colocación de la Ciudad de Buenos Aires, que a fines de 2025 logró captar 1.000 millones de dólares con una tasa del 8,1%, y Entre Ríos, que en febrero volvió al mercado con una tasa cercana al 9,75%. Chubut aspira a posicionarse entre ambos rangos, aprovechando la garantía de las regalías petroleras.
El BOCADE, emitido en 2016 y reestructurado en 2020, sigue siendo la principal razón de la urgencia financiera. Los pagos de este bono representan más de un mes de ingresos por regalías petroleras, cifra que se volvió a evidenciar en el vencimiento de enero de 2025. La reestructuración pasada logró posponer el problema, pero no solucionarlo estructuralmente.
Además, la normativa que habilita la emisión establece que los recursos no pueden destinarse a gastos corrientes, sino exclusivamente a cancelar deuda y financiar obras. En paralelo, la provincia cuenta con un crédito aprobado por la CAF para el acueducto, cuyos desembolsos se realizan conforme avanza la obra y no forman parte de esta operación.
La necesidad de oxigenar las cuentas públicas es urgente, aunque la suba del precio del barril ayuda a mejorar los ingresos proyectados. Sin embargo, la decisión final depende del mercado internacional, que actualmente muestra aversión al riesgo y podría exigir tasas más altas o postergar la operación.
El calendario de pagos del BOCADE continúa inalterable, con vencimientos por un total de 117,7 millones de dólares durante 2025 y otros 178 millones hasta 2029, sin contar el pago ya realizado en enero. Este contexto presiona la gestión financiera y motiva la búsqueda de una solución de largo plazo.