La situación en el Parque Nacional Los Alerces se agrava con el avance del incendio forestal que ya alcanzó el Glaciar Torrecillas, una zona de altísimo valor ambiental, científico y turístico. El frente de fuego se desarrolla en un área de difícil acceso, con condiciones geográficas y climáticas que complejizan las tareas de combate y contención.
La preocupación se incrementa porque el incendio se encuentra además a menos de 5.000 metros del Alerzal Milenario, donde se emplaza el Alerce Milenario, uno de los ejemplares más antiguos del planeta y símbolo natural de la Patagonia. La cercanía de las llamas a este patrimonio natural genera alarma entre especialistas, brigadistas, comunidades locales y visitantes, ante el riesgo de un daño irreversible.
Si bien el origen del fuego fue la caída de un rayo —un fenómeno natural—, el incendio lleva más de un mes activo, consumiendo sectores de la zona intangible del parque, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Esta prolongada duración despierta interrogantes y cuestionamientos sobre las estrategias de detección temprana, la rapidez de respuesta y los recursos disponibles para evitar que el foco se expandiera hasta áreas de máxima sensibilidad ambiental.
Mientras continúan los esfuerzos para frenar el avance de las llamas, crece la inquietud por el impacto ecológico a largo plazo en uno de los espacios naturales más emblemáticos de la región. La situación vuelve a poner en debate la necesidad de fortalecer la prevención, el monitoreo permanente y la capacidad operativa para proteger un patrimonio que trasciende a la provincia y al país.