La Cordillera de Chubut vuelve a quedar en el centro de la preocupación por la reiteración y magnitud de los incendios forestales. En los últimos años, el fuego no solo se repite con mayor frecuencia que en provincias vecinas como Neuquén o Santa Cruz, sino que además muestra una virulencia inédita y un patrón que refuerza la hipótesis de la intencionalidad. La conflictividad social vinculada a disputas por tierras, minería y el conflicto mapuche aparece, para muchos especialistas, como un factor determinante en buena parte de los focos.
Los casos de Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén se transformaron en ejemplos emblemáticos de esta problemática. Incendios de enorme magnitud afectaron zonas pobladas, destruyeron viviendas, arrasaron con miles de hectáreas de bosque nativo y dejaron secuelas sociales, productivas y ambientales que aún hoy no logran cerrarse. En todos estos episodios, las investigaciones oficiales coincidieron en señalar que una parte sustancial de los focos tuvo origen intencional.
En Lago Puelo, el fuego avanzó rápidamente sobre áreas rurales y barrios enteros, obligando a evacuaciones masivas y dejando pérdidas millonarias. En El Hoyo, la situación fue similar: llamas fuera de control, condiciones climáticas adversas y múltiples focos encendidos en simultáneo pusieron en jaque a brigadistas y vecinos. Epuyén, por su parte, sufrió uno de los incendios más devastadores de la historia reciente de la Comarca, con daños que tardarán décadas en revertirse y una comunidad que aún arrastra las consecuencias del desastre.
La ciudad de Esquel y el Parque Nacional Los Alerces tampoco han quedado al margen de esta problemática. En los últimos años se registraron numerosos focos de incendio en áreas cercanas a la zona urbana y dentro del propio parque, una de las reservas naturales más valiosas del país. Si bien muchos focos fueron contenidos rápidamente gracias a la intervención de brigadistas y organismos nacionales y provinciales, la reiteración de episodios encendió las alarmas. Fuentes oficiales coinciden en que una parte significativa de los incendios detectados en el área de Esquel y en Los Alerces presentan indicios de intencionalidad, ya sea por el origen de los focos o por su localización estratégica, lo que refuerza la preocupación por el uso del fuego como herramienta dentro de conflictos más amplios y pone en riesgo un patrimonio ambiental de valor incalculable.
Estos hechos no pueden analizarse de manera aislada. Toda la Comarca Andina comparte una dinámica similar, que incluye también a El Bolsón, en la vecina provincia de Río Negro. Allí, la recurrencia de incendios es alta, aunque concentrada geográficamente. En Chubut, en cambio, los focos se distribuyen a lo largo de gran parte de la franja cordillerana, lo que incrementa el impacto territorial y la complejidad del combate.
Las estadísticas de las últimas temporadas muestran que Chubut concentra una de las mayores cantidades de incendios forestales de la Patagonia y, al mismo tiempo, la proporción más elevada de siniestros considerados intencionales. Mientras en Neuquén y Santa Cruz predominan causas accidentales o negligencias humanas, en la cordillera chubutense la reiteración de focos en zonas sensibles, muchas veces de difícil acceso y en contextos climáticos similares a los de provincias vecinas sin incendios, refuerza las sospechas de acciones deliberadas.
La voracidad del fuego es otro rasgo distintivo. Incendios que avanzan a gran velocidad, superan cortafuegos y desbordan la capacidad de respuesta local se han vuelto una constante en Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén. El daño ambiental es profundo: pérdida de biodiversidad, degradación de suelos, afectación de cuencas hídricas y un impacto directo sobre economías regionales ligadas al turismo y la producción.
Con investigaciones judiciales que avanzan lentamente y recursos de prevención y combate que siguen siendo insuficientes, la cordillera de Chubut enfrenta un escenario crítico. Los incendios ya no son solo una emergencia estacional: se han convertido en la expresión más extrema de conflictos no resueltos, con consecuencias que golpean de lleno a comunidades enteras y comprometen el futuro ambiental de toda la región.