La interna del radicalismo en Chubut llega al plenario del próximo 29 de agosto en Esquel con un clima de fuerte confrontación. Lo que inicialmente parecía un simple trámite para proclamar a Gerardo Merino, intendente de Trelew, como presidente del Comité Provincia, se transformó en una disputa marcada entre quienes apoyan al Gobierno de Ignacio Torres y los comités del interior, que impulsan a Sergio Guajardo, intendente de El Maitén, bajo la bandera del “más federalismo” y menos dependencia.
En las últimas horas, la tensión escaló con un enfrentamiento público entre el exgobernador Carlos Maestro, aliado de Merino y Torres, y Guajardo, que acusaron presiones y condicionamientos para la definición del liderazgo. Maestro defendió la unidad y la continuidad de la alianza, mientras que desde el interior se denunciaron intentos de condicionar el voto de los delegados.
En este contexto, el exsenador nacional Mario Cimadevilla, referente histórico de la UCR, salió a denunciar prácticas que calificó como “extorsivas” sobre los delegados que tendrán la responsabilidad de elegir las autoridades partidarias. Cimadevilla afirmó: “Han salido sin ningún tipo de vergüenza a presionar a delegados para que voten de determinada manera”.
El dirigente radical detalló que estas presiones incluirían la oferta de cargos en la administración pública, favores del Gobierno o el aprovechamiento de necesidades personales para influir en el voto. En sus palabras: “Presionar a alguien con un cargo en la administración pública, algún favor del Gobierno o una necesidad habla de que son mala gente”. Cimadevilla calificó a quienes ejercen estas prácticas como “malos dirigentes” y “malas personas”.
Además, el exlegislador cuestionó la intervención del Ejecutivo provincial en la disputa interna: “Considero inadmisible que el gobernador intervenga en una interna partidaria porque no es radical”. Y añadió: “Esta intromisión buscada por sectores de la UCR habla de sus miserias”. Anticipó que la cuestión será planteada y denunciada en el plenario del sábado.
El ambiente de conflicto también tiene como telón de fondo la decisión de realizar el plenario en Esquel en lugar de Trelew, un gesto que los comités del interior interpretan como un primer golpe político. La molestia se profundiza por la modificación de la ley de reelección indefinida de intendentes, conocida como la “ley Caminoa”, que muchos radicales del interior consideran un acuerdo entre el Gobierno y jefes comunales de otras fuerzas, perjudicando sus propias expectativas locales.
Asimismo, hay un reclamo explícito de un mayor protagonismo del partido dentro de la alianza Despierta Chubut y una percepción creciente de distanciamiento entre la conducción provincial y los comités departamentales.
Serán 66 los delegados que tengan la responsabilidad de definir la nueva conducción del radicalismo en Chubut. Tanto Merino como Guajardo aseguran contar con los números necesarios para imponerse. Sin embargo, las denuncias de presiones, el cruce entre Maestro y Guajardo, y las críticas de Cimadevilla evidencian que la interna no es solo una disputa de nombres, sino una discusión profunda sobre el futuro y la identidad del radicalismo en la provincia de cara a 2027.
El plenario en Esquel promete ser un escenario de alta tensión y definiciones que marcarán el rumbo del partido en los próximos años.