En medio de la concentración mundial del whisky en países como Escocia, Irlanda, Japón y Estados Unidos, una destilería ubicada en la cordillera patagónica argentina ha encontrado una forma innovadora de diferenciarse. La Alazana, empresa de Chubut fundada por Lila Tognetti y Néstor Serenelli, exporta más del 60% de su producción y este año presentará una edición limitada elaborada con barricas que pasaron tres años en la Antártida.
La compañía produce entre 18.000 y 20.000 botellas anuales de whisky single malt, que comercializa en varios mercados internacionales. La nueva partida, que verá la luz primero en el Reino Unido, fue desarrollada en colaboración con el Comando Conjunto Antártico, tras el envío de dos barricas a la Base Marambio para analizar el impacto de las condiciones extremas en el añejamiento.
Serenelli recordó los inicios del proyecto: "Nos gustaba mucho a los dos. Cuando encontramos este lugar vimos que tenía todas las condiciones que necesitábamos para hacer un whisky de malta de calidad. El agua, el clima de añejamiento y las características para cultivar cebada". La chacra en Las Golondrinas, situada entre El Bolsón y Lago Puelo, fue el punto de partida para este emprendimiento.
Antes de poner en marcha la destilería, ambos se capacitaron en Escocia, con Tognetti especializándose en la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo, una institución de renombre en la industria del whisky. En ese momento, el mercado local prácticamente no contaba con productores de single malt, y la categoría estaba lejos de la visibilidad actual. Serenelli afirmó que "sabíamos que si hacíamos un buen producto lo íbamos a vender. Por eso apostamos mucho a la calidad desde el principio".
Actualmente, La Alazana controla casi toda la cadena productiva, desde el cultivo de cebada en distintos campos de la región hasta la destilería, que funciona en un predio de tres hectáreas en Chubut. Este año, parte de la cebada se sembrará en Trevelin, en un establecimiento conocido por sus cultivos de tulipanes. "Lo característico es que hacemos todo el proceso, desde la siembra de la cebada hasta la botella", destacó Tognetti.
La capacidad instalada permite elaborar unas 20.000 botellas anuales, aunque el crecimiento en la demanda obligó a priorizar ciertos mercados. Serenelli detalló que más del 60% de la producción se exporta, con Inglaterra como principal destino, además de otros países de Europa y Norteamérica. En Argentina, la mayoría de las ventas se realizan en la propia destilería, que se ha convertido en un atractivo turístico de la Patagonia con visitas y degustaciones diarias.
La Alazana busca aumentar la edad promedio de sus whiskies, actualmente comercializando productos con más de diez años de añejamiento y contando con barricas que alcanzan los 15 años. "Nuestra idea es no vender whisky con menos de doce años. Muchas veces tuvimos que decir que no a algunas ventas para preservar stock y seguir aumentando los tiempos de añejamiento", explicó Serenelli.
El experimento antártico es el proyecto más esperado. Tras permanecer tres años en la Base Marambio, las barricas retornaron a la Patagonia y generaron una partida con características sensoriales únicas. Tognetti describió: "Cuando las llevamos no sabíamos qué iba a pasar. Lo que encontramos fue que muchos compuestos frutales y florales que normalmente se pierden durante el añejamiento quedaron concentrados".
Esta edición especial se presentará oficialmente en Inglaterra dentro de la colección internacional denominada Continentes, y llegará al mercado argentino bajo el nombre Isla Marambio. Aunque el precio aún no está definido, se anticipa que superará el rango actual de entre 100 y 200 dólares por botella.
Además, La Alazana mantiene otras dos barricas en la Base Belgrano II, que continuarán madurando durante varios años más. Para su traslado fue necesario utilizar el rompehielos ARA Almirante Irízar en una campaña que duró aproximadamente 45 días de navegación.
Mientras aguarda los resultados de esta nueva edición, la destilería se mantiene fiel a su pasión y al negocio que la vio nacer. Tognetti concluyó: "Somos apasionados del whisky. Nos formamos para esto y queremos seguir haciéndolo".