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18 de Agosto de 2026

Mariana López Rey y el difícil desafío de gestionar el GIRSU: residuos, inversiones y el conflicto con Trevelin

Gestionar los residuos de Esquel y Trevelin implica mucho más que administrar una planta. Mariana López Rey está al frente de un área que recibió serios problemas de infraestructura, debe convivir con una relación nunca del todo definida con Trevelin y, al mismo tiempo, avanzar en reciclaje, inversiones y un cambio cultural en la separación de residuos.

Por Redacción

Martes, 18 de agosto de 2026 a las 15:00

La gestión de los residuos es probablemente una de las tareas municipales más complejas y menos visibles. En Esquel esa dificultad es todavía mayor: la Planta de Tratamiento recibe también los residuos de Trevelin, debe afrontar costos crecientes, sostener equipamiento e infraestructura y, al mismo tiempo, conseguir que miles de vecinos incorporen mejores hábitos de separación.

A ese desafío se sumó un punto de partida difícil. Al finalizar la gestión del exintendente Sergio Ongarato quedaron equipamiento deteriorado, problemas de mantenimiento, baja recuperación de materiales y obras importantes pendientes, además de un conflicto económico y administrativo con Trevelin que nunca terminó de resolverse.

Y allí aparece una cuestión de fondo que todavía hoy resulta difícil de explicar: ¿qué es exactamente Trevelin dentro del GIRSU: un socio de Esquel en la gestión de la planta o un usuario que debe pagar por el servicio que recibe? Esa indefinición, arrastrada durante años y hoy incluso materia de discusión judicial, no es menor. De ella dependen responsabilidades, aportes económicos, participación en las decisiones y obligaciones de cada municipio.

En ese complejo escenario asumió Mariana López Rey, quien fue consolidando una de las áreas municipales que más se profesionalizó durante los últimos años. Su gestión avanzó en la recuperación de maquinaria y equipamiento, reorganización de procesos y equipos de trabajo, implementación del doble turno y fortalecimiento de la clasificación, recuperación y reciclaje.

También comenzó a trabajarse con mayor intensidad sobre uno de los aspectos más difíciles: mejorar la separación domiciliaria. Allí no existen soluciones inmediatas. López Rey impulsó acciones de educación ambiental y concientización con vecinos, escuelas e instituciones, pero modificar hábitos de toda una comunidad requiere continuidad y tiempo para que los resultados puedan consolidarse.

En infraestructura, el paso más importante es el nuevo módulo de disposición final, con una inversión municipal superior a los $1.300 millones, destinado a resolver una necesidad que llevaba años pendiente y garantizar capacidad para los próximos años.

Mientras tanto, López Rey debe administrar diariamente un sistema que comparten en los hechos dos ciudades, aunque todavía no esté claramente definido bajo qué condiciones lo comparten. El conflicto con Trevelin no nació durante su gestión, pero condiciona decisiones, costos y planificación.

En un área donde muchas veces sólo se advierte el trabajo cuando algo funciona mal, algunos resultados empiezan a ser visibles y otros necesitarán tiempo. López Rey también se ha ganado reconocimiento por su perfil profesional y por ser una de las funcionarias con mayor predisposición para atender a la prensa, explicar los avances y también dar respuestas frente a las dificultades.

Gestionar los residuos de dos ciudades nunca será sencillo. Pero después de años de problemas acumulados, el desafío parece haber pasado de administrar urgencias a intentar construir un sistema más profesional, sustentable y con reglas claras, incluyendo una definición que ya no debería seguir postergándose: cuál es finalmente el lugar y la responsabilidad de Trevelin dentro del GIRSU.