El malestar entre los trabajadores estatales de Chubut suma un nuevo capítulo y empieza a tomar un tono más profundo: ya no solo apunta al Gobierno provincial, sino también a los propios gremios que históricamente representaron al sector.
En las últimas horas, comenzó a viralizarse un afiche impulsado por trabajadores autoconvocados que llama abiertamente a una “desafiliación masiva” de los sindicatos, bajo el argumento de que “siguen decidiendo sobre el bolsillo de los trabajadores” sin representar verdaderamente sus intereses.
El mensaje es directo y sin matices. Cuestiona los acuerdos salariales recientes —particularmente aumentos que rondan el 2%— y sostiene que esos incrementos “no alcanzan ni para un paquete de fideos”, reflejando el nivel de deterioro del poder adquisitivo.
Además, el planteo va más allá de lo salarial. Los autoconvocados denuncian que existe una desconexión entre las bases y las dirigencias gremiales, a quienes acusan de “acomodarse a costa de los trabajadores” y de no impulsar medidas de fuerza contundentes frente a la crisis.
En ese marco, el afiche convoca a movilizarse “por un sueldo digno” y a exigir el blanqueo de trabajadores precarizados, una problemática que atraviesa a múltiples áreas del Estado provincial.
La circulación de este tipo de mensajes no es un hecho aislado. Se da en un contexto donde las marchas y protestas se multiplican en distintas localidades de la provincia —Esquel, Trelew, Epuyén, El Hoyo y otras— con reclamos que combinan bajos salarios, condiciones laborales deficientes y falta de respuestas concretas.
El creciente protagonismo de los autoconvocados expone una fractura dentro del propio movimiento estatal, donde la representación sindical comienza a ser fuertemente cuestionada desde adentro. Un escenario que complejiza aún más el conflicto y anticipa semanas de alta conflictividad en la provincia.