La noche del sábado 12 y la madrugada del domingo 13 de septiembre, Bariloche volvió a vivir una nueva edición de la Noche sin Alcohol, una jornada que combinó controles municipales, concientización y una marcada participación de vecinos y comerciantes.
Controles en distintos sectores
El Municipio de Bariloche desplegó un operativo de fiscalización en diferentes sectores de la ciudad. El dispositivo contó con cuatro vehículos y equipos de Inspección General, además de un móvil aportado por la Delegación El Cóndor.
En Catedral, otro móvil realizó controles vinculados a la venta de bebidas alcohólicas. Las jefaturas coordinaron las tareas y atendieron las denuncias recibidas durante la noche.
Tres parejas de inspectores recorrieron de manera simultánea la zona céntrica, el Alto y el sector de los kilómetros. También se fiscalizaron bares, cervecerías y otros establecimientos para verificar el cumplimiento de la restricción sobre la venta y consumo de alcohol.
Durante las recorridas se detectaron dos incumplimientos. En un local se constató consumo de alcohol al copeo y en otro se verificó la venta de bebidas alcohólicas fuera del horario permitido. En ambos casos se dispuso la clausura de los establecimientos.
Bares llenos y opciones sin alcohol
Uno de los aspectos destacados de la jornada fue la concurrencia registrada en distintos bares y locales gastronómicos, pese a la prohibición de expendio de alcohol.
Las mesas permanecieron ocupadas por vecinos y visitantes que eligieron limonadas, bebidas y tragos sin alcohol. Varios comercios incluso prepararon alternativas especiales para acompañar la propuesta y ofrecer otras opciones a sus clientes.
A diferencia de la edición del año pasado, desde el Municipio señalaron que se observó una mayor adhesión a la iniciativa. En numerosos locales, las canillas de cerveza permanecieron cerradas y los sectores destinados a vinos fueron resguardados durante la restricción.
Una jornada vinculada a la memoria
La Noche sin Alcohol está respaldada por la Ordenanza Municipal Nº 2064-CM-10, sancionada por el Concejo Deliberante de Bariloche, como marco para una jornada de prevención y concientización sobre los consumos problemáticos.
La iniciativa surgió a partir del impulso de familiares, amigos e instituciones luego del trágico accidente ocurrido el 6 de septiembre de 2007 sobre avenida Bustillo, en el que cuatro jóvenes perdieron la vida.
Desde entonces, la propuesta busca transformar aquel dolor en un mensaje de conciencia, prevención y cuidado para las nuevas generaciones.
Así, la nueva edición volvió a combinar controles y prevención con una respuesta positiva de buena parte de la comunidad y del sector comercial, bajo una premisa clara: disfrutar de la noche y encontrarse también es posible sin alcohol.