En un contexto marcado por una caída significativa del consumo masivo y un incremento en los costos fijos, las cadenas mayoristas Diarco y la firma de electrodomésticos Pardo intensifican el cierre de sucursales en distintas regiones del país.
La situación refleja las dificultades que atraviesa el sector retail, donde la pérdida del poder adquisitivo y la contracción del mercado fuerzan a estas compañías a reestructurar sus operaciones, reduciendo espacios de venta y afectando numerosos puestos laborales.
En el caso de Diarco, la firma cerró definitivamente su sucursal de Jáuregui, en el partido de Luján, provincia de Buenos Aires. Este cierre se suma a otros dos recientes en Zárate y Tres Arroyos, configurando un proceso de achique a nivel provincial que implica la pérdida de cerca de 30 empleos directos.
La sucursal de Jáuregui, ubicada en el kilómetro 72 de la ruta 5, había sido inaugurada a principios de 2021 durante la pandemia de COVID-19, tras superar resistencias de comerciantes locales. Sin embargo, la caída sostenida en las ventas determinó su cierre tras más de cinco años en funcionamiento.
En Zárate, la compañía discontinuó su local en el microcentro, mientras mantiene activa su casa central. Por su parte, en Tres Arroyos, el cierre abrupto del local sobre la avenida San Martín afectó al menos a una docena de trabajadores, con la particularidad de que la decisión se comunicó sin previo aviso y con las góndolas aún llenas.
Estos cierres se suman a otros anteriores en Lanús Oeste, Gualeguaychú, Concordia, Sáenz Peña y Concepción, y el sector no descarta nuevas interrupciones antes de fin de año debido a la falta de recuperación en la demanda y el aumento constante de costos operativos.
Según datos oficiales del INDEC, las ventas en autoservicios mayoristas registraron una caída interanual del 3,1% en junio de 2026, con un retroceso acumulado del 3% en el primer semestre. Esta contracción impacta directamente en la liquidez de las empresas, como evidencian casos recientes como el concurso preventivo de acreedores de la cadena Caromar.
En paralelo, la cadena Pardo también atraviesa un proceso de ajuste en sus operaciones. Tras cerrar locales en Rafaela y Río Cuarto, la empresa desactivó recientemente su sucursal en San Francisco, Córdoba, finalizando casi seis años de presencia en esa ciudad.
Además, en la provincia de Buenos Aires, la filial de Rojas fue subdividida para incorporar otros rubros comerciales y reducir costos, mientras que en Pergamino adelantaron vacaciones a parte del personal del centro logístico y se produjeron desvinculaciones tras acuerdos con el Ministerio de Trabajo.
Estos movimientos afectan la logística y distribución de Pardo, que también devolvió uno de sus galpones en Pergamino para ajustar gastos fijos. En Córdoba, la cadena ya había cerrado sucursales en Río Cuarto y General Deheza, sumándose a cierres previos en Rafaela, Santa Fe y Cipolletti, Río Negro.
En Cipolletti, el cierre repentino sin notificación previa generó preocupación entre empleados y autoridades locales. José Luis Bunter, vicepresidente de la Confederación Federal Pyme, atribuyó la medida a la caída en ventas, elevados costos de alquiler y gastos operativos, así como a la morosidad en créditos.
El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Cipolletti, Juan Morrinson, destacó que “el local cerró de manera repentina sin notificación previa y sin precisiones por parte de la Secretaría de Trabajo rionegrina”.
El sector de electrodomésticos enfrenta una caída promedio del 6,6% en ventas durante el primer semestre de 2026, pese a que la inflación general superó el 30%. Esto indica que el problema no es el precio, sino la falta de poder adquisitivo y la imposibilidad de financiar este tipo de compras.
En este escenario, las cadenas de retail buscan adaptarse a la nueva realidad del mercado, priorizando la reducción de costos y la concentración en puntos de venta más rentables, mientras el consumo masivo sigue mostrando signos de estancamiento.