Este miércoles 28 de enero, El Bolsón cumple 100 años de vida institucional. No se trata solo de una fecha simbólica: es el resultado de un proceso histórico atravesado por decisiones políticas, luchas sociales, crecimiento urbano y una identidad comunitaria que se fue afirmando con el paso del tiempo.
El punto de partida formal se ubica en 1926, cuando el Estado reconoció al poblado y se constituyó la Comisión de Fomento, dando inicio a una organización institucional que permitió ordenar la vida social, administrativa y territorial de un valle hasta entonces habitado por pobladores rurales dispersos.
Durante las décadas del ’30 y ’40, el aislamiento marcó la cotidianeidad. En ese contexto surgieron instituciones fundamentales como la escuela, la comisaría y el correo, verdaderos pilares que sostuvieron el desarrollo del pueblo y fortalecieron el sentido de comunidad.
La segunda mitad del siglo XX trajo cambios decisivos. La mejora de las rutas de acceso, la integración regional y el crecimiento de la producción local impulsaron una nueva etapa. En los años ’70, El Bolsón comenzó a consolidarse como destino turístico y cultural, con la creación de la Feria Regional Artesanal, que se transformó en un emblema de identidad y autogestión.
La municipalización, a fines de esa década, marcó otro hito trascendental: el inicio de la vida política local con autoridades propias, mayor autonomía y un rol más activo de la comunidad en las decisiones públicas.
Desde el retorno de la democracia, El Bolsón atravesó procesos de expansión urbana, debates por el acceso a la tierra y conflictos ambientales que reforzaron una fuerte conciencia social y territorial. En las últimas décadas, incendios forestales, crisis económicas y emergencias pusieron a prueba a la comunidad, que respondió con organización y solidaridad.
A cien años de su nacimiento institucional, El Bolsón es memoria viva: de sus pioneros, de sus luchas y de una comunidad que sigue construyendo futuro sin olvidar el camino recorrido.