Luego del incendio que esta semana destruyó por completo una vivienda en Epuyén, volvieron a surgir fuertes interrogantes en torno a las casas entregadas por el Gobierno del Chubut a las familias damnificadas por los incendios forestales. El hecho ocurrió en medio de la intensa ola polar que afecta a la región y dejó nuevamente a una familia con pérdidas totales.
La vivienda, que había sido adjudicada recientemente, fue consumida por las llamas. Según trascendió, sus ocupantes ya habían perdido su hogar durante los incendios forestales de los últimos meses, por lo que esta nueva tragedia representa un segundo golpe para la familia en muy poco tiempo.
Tras el siniestro, vecinos comenzaron a expresar dudas sobre las condiciones de seguridad de estas construcciones. Entre los principales cuestionamientos aparecen el aislamiento de las estufas, la adaptación de las viviendas a las condiciones climáticas de la cordillera y los mecanismos de prevención de incendios. También señalan que, además del caso registrado esta semana, se habrían producido principios de incendio en otras viviendas.
Los anuncios oficiales realizados al momento de la entrega destacaban que las unidades contaban con características resistentes al fuego. Sin embargo, el incendio ocurrido en Epuyén abrió un debate sobre el alcance de esas prestaciones y sobre si se realizaron los controles necesarios antes de su habilitación.
En ese contexto, vecinos y distintos sectores de la comunidad plantean una serie de preguntas que esperan sean respondidas por las autoridades: ¿las instalaciones de calefacción fueron correctamente aisladas?, ¿las viviendas están realmente preparadas para las condiciones de la región?, ¿qué organismos debían verificar las medidas de seguridad?, y si la rapidez en la entrega de las casas pudo haber dejado aspectos esenciales sin la debida revisión.
Mientras avanza la investigación para determinar las causas del incendio, el episodio volvió a poner en el centro de la escena la seguridad de las viviendas construidas para asistir a quienes ya habían sufrido la pérdida de sus hogares.