El incendio registrado en cercanías de Esquel, frente a la portada oeste en dirección a Trevelin, dejó al descubierto una debilidad crítica en la respuesta ante emergencias: la ciudad no cuenta con un sitio adecuado y seguro para la carga de agua de helicópteros.
Las imágenes registradas durante el operativo muestran una escena preocupante. Al menos tres helicópteros debieron “hacer cola” para cargar agua en un pozo improvisado sobre el arroyo Esquel, rodeado de árboles y arbustos, y con tendidos eléctricos a escasa distancia. Esta situación no solo ralentiza el trabajo aéreo, sino que incrementa de manera innecesaria los riesgos operativos.
En uno de los momentos más delicados del operativo, un avión hidrante cruzó por delante de un helicóptero de la provincia de Río Negro, obligando a este último a descender el balde hasta el suelo. La maniobra se complicó aún más cuando el helicóptero tuvo dificultades para retomar vuelo, quedando peligrosamente cerca de cables de alta tensión. Un escenario que pudo haber derivado en un incidente grave, tanto para las tripulaciones como para el resto del operativo.
Los helicópteros son una herramienta clave en el combate inicial y sostenido de incendios forestales. Su principal ventaja es la rapidez: pueden cargar agua en pocos minutos, atacar focos activos con precisión y apoyar de forma directa a las brigadas terrestres. Pero esa ventaja se diluye cuando no existe infraestructura adecuada. La falta de un punto de carga simultánea, amplio y libre de obstáculos provoca demoras, cuellos de botella y maniobras forzadas que ponen en riesgo vidas y equipos.
Con los antecedentes recientes y el contexto de incendios cada vez más frecuentes y agresivos en la región, resulta evidente que Esquel necesita con urgencia un espacio específico para la carga aérea de agua: seguro, despejado, con capacidad para operar varios helicópteros al mismo tiempo y alejado de cables, vegetación y zonas urbanas sensibles. No se trata de un lujo ni de una obra secundaria, sino de una inversión básica en seguridad y prevención.
La emergencia volvió a dejar una señal clara: improvisar en pleno incendio no es una opción. La planificación y la infraestructura adecuada pueden marcar la diferencia entre una respuesta eficaz y una situación de riesgo innecesario.