El 20 de enero de 2026, un grupo internacional de astrónomos anunció el registro de destellos luminosos intensos y de corta duración en el corazón de la Vía Láctea. Estas observaciones fueron posibles gracias al Telescopio del Polo Sur, que detectó explosiones de luz provenientes de dos sistemas de enanas blancas en órbitas binarias.
El estudio, liderado por Yujie Wan, identificó erupciones que duraron aproximadamente un día cada una, un tiempo breve en comparación con la variabilidad común en fenómenos astronómicos. Este hallazgo fue posible tras diseñar un análisis específico para captar eventos transitorios explosivos que emergen y desaparecen en cuestión de horas o días, lo que permitió establecer límites precisos sobre el tamaño y los mecanismos de las regiones emisoras.
Durante los primeros dos años del proyecto, dedicado a la búsqueda de estos fenómenos, se detectaron dos episodios singulares, lo que evidencia el potencial inexplorado de los estudios en la longitud de onda milimétrica del Plano Galáctico. Tom Maccarone, profesor de la Universidad Tecnológica de Texas y colaborador del proyecto, resaltó el impacto disruptivo de este descubrimiento y expresó la expectativa de hallar muchos más eventos similares en el futuro cercano.
El equipo adoptó una estrategia innovadora al escanear repetidamente una amplia franja del Plano Galáctico, una zona compleja y poco explorada, logrando identificar llamaradas ultracortas en sistemas de enanas blancas en acreción. Estas explosiones parecen originarse por explosiones magnéticas repentinas en los flujos de acreción, similares a las erupciones solares pero con una energía y densidad considerablemente mayores.
Estos procesos magnéticos en los discos de acreción alrededor de objetos compactos generan destellos luminosos de corta duración que se manifiestan en varias bandas espectrales. El estudio en la longitud de onda milimétrica de estas llamaradas proporciona nuevas perspectivas sobre la física magnética en los discos de acreción, fundamentales para comprender la evolución de sistemas binarios compactos, la transferencia de momento angular y la generación de flujos de materia y energía.
Las protagonistas de estos fenómenos son enanas blancas que, en órbitas binarias estrechas con estrellas compañeras, atraen gas que forma discos de acreción. El calentamiento de estos discos provoca variabilidad en todo el espectro electromagnético. Sin embargo, estos eventos transitorios son menos comunes en la banda milimétrica en comparación con las observaciones ópticas o de rayos X.
Originalmente diseñado para medir el fondo cósmico de microondas, el Telescopio del Polo Sur ha ampliado sus capacidades para estudiar el Plano Galáctico. La colaboración multidisciplinaria ha sido clave para desentrañar estos fenómenos novedosos, que permanecían ocultos hasta ahora.
El programa de observación SPT-3G monitorea la Vía Láctea durante aproximadamente un mes cada año, generando un registro histórico detallado del centro galáctico. Esta continuidad permitió captar destellos energéticos fugaces que ofrecen una visión renovada sobre binarias compactas y los procesos dinámicos en el núcleo de la galaxia.
Gracias a la observación prolongada e innovadora del Telescopio del Polo Sur, se ha revelado un campo vasto y poco explorado en el estudio de la Vía Láctea. Las próximas campañas de observación buscarán fenómenos similares para ampliar el conocimiento sobre procesos magnéticos intensos y su influencia en la evolución de sistemas estelares extremos.
El equipo concluye que “el potencial de los estudios milimétricos de transitorios va mucho más allá de la simple observación, abriendo para la comunidad científica un acceso único a los secretos mejor guardados de la estructura interna galáctica”. Este avance representa un paso significativo para la astronomía en la comprensión de fenómenos dinámicos en el centro de nuestra galaxia.