Durante más de cincuenta años, Garbarino y Musimundo fueron protagonistas indiscutidos del mercado argentino de electrodomésticos, con redes comerciales extensas, publicidad constante y ofertas que copaban las páginas de los diarios en todo el país. Sin embargo, este modelo tradicional atraviesa un colapso sin precedentes, evidenciado por la quiebra de Garbarino en marzo de 2026 y la declaración de quiebra de CARSA, operadora de Musimundo, en septiembre del mismo año.
Garbarino, fundada en 1951, llegó a tener más de 240 locales y emplear a unas 4.500 personas. En sus mejores años, su facturación superó los $28.000 millones, pero desde 2019 acumuló pérdidas significativas y un patrimonio neto negativo. Tras la venta a Carlos Rosales en 2020, la empresa enfrentó atrasos salariales, problemas con proveedores y una caída constante en la disponibilidad de productos. En diciembre de 2021 comenzó un proceso de concurso preventivo que terminó con su quiebra decretada en marzo de 2026, cuando la red estaba reducida a tres locales y menos de 20 empleados, con un pasivo declarado superior a $25.000 millones.
En paralelo, Musimundo enfrentó una historia compleja. La marca, que nació en la década de 1970 y alcanzó 264 sucursales en 2017, estuvo dividida entre dos operadores: Electrónica Megatone y CARSA. Esta última, que gestionaba alrededor de 70 locales en el nordeste y parte de Buenos Aires, acumuló pérdidas, deudas financieras y cierres de sucursales que la llevaron a presentar concurso preventivo en julio de 2026. El 2 de septiembre de 2026, el Juzgado Civil y Comercial Nº 23 de Resistencia declaró la quiebra de CARSA, justificando que no existía una empresa en funcionamiento para reestructurar.
La crisis de estas dos cadenas emblemáticas no es un caso aislado. Otras empresas como Ribeiro, que llegó a operar 90 locales y facturar cerca de u$s370 millones anuales, también presentaron concurso preventivo en 2021 y redujeron drásticamente su red. Saturno Hogar y Lucaioli cerraron 30 sucursales en 2019, dejando sin empleo a más de 500 personas, mientras que Start abandonó sus 30 locales físicos en 2025 para concentrarse en la venta online.
Las causas de este derrumbe son múltiples. El modelo de grandes superficies comerciales y financiación directa a clientes se volvió insostenible ante la caída del consumo. Según NielsenIQ, en el último trimestre de 2025 las unidades vendidas en el sector retrocedieron un 18,6% interanual, con caídas que superaron el 25% en informática y pequeños electrodomésticos. A pesar de que la facturación nominal creció un 12,4% en el segundo trimestre de 2026, el volumen perdido no se recuperó.
Además, la morosidad en los créditos otorgados por las propias cadenas alcanzó un promedio del 41% a fines de 2025, casi triplicando el nivel del año anterior. Esto obligó a absorber incumplimientos mientras se sostenían costos fijos elevados como alquileres, salarios y logística, lo que profundizó las dificultades financieras.
Las empresas que aún permanecen en el mercado, como Frávega, Cetrogar, Naldo, Pardo y On City, han debido reorganizar sus operaciones y cerrar locales para adaptarse a la nueva realidad. Por ejemplo, Pardo redujo su red de 74 a 62 sucursales y On City cerró más de 11 locales entre fines de 2025 y comienzos de 2026, justificando estas medidas por la baja rentabilidad y la concentración de mercado en ciertos puntos.
Este proceso de transformación se reflejará próximamente en Electro Fans, una campaña que reunirá a cinco cadenas, entre el 7 y el 9 de septiembre, ofreciendo descuentos de hasta el 50% y financiación sin interés. Sin embargo, las históricas Garbarino y Musimundo, que durante décadas encabezaron estas promociones, no formarán parte del evento, evidenciando el cambio de guardia en el sector.