La empresa argentina Fate, reconocida fabricante de neumáticos y propiedad de la familia Madanes Quintanilla, anunció el cierre definitivo de su planta industrial ubicada en Virreyes, San Fernando, y el despido de sus 920 empleados. Tras más de ocho décadas en funcionamiento, la compañía liquidará su negocio en un proceso que no se trata ni de un concurso de acreedores ni de un procedimiento preventivo.
Fuentes cercanas indicaron que la empresa cumplirá con el pago de indemnizaciones a los trabajadores, proveedores y bancos, respetando la legislación vigente. En un comunicado, Fate explicó que las condiciones cambiantes del mercado los obligan a enfrentar nuevos desafíos, aunque sin dejar de valorar su trayectoria y vocación industrial.
El directorio destacó el liderazgo de la empresa en la industria nacional, su inversión constante, desarrollo tecnológico y compromiso con la calidad. Fate fue pionera en neumáticos radiales y mantuvo una importante presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina.
Desde su fundación en 1940, Fate contribuyó al empleo de calidad, al desarrollo de proveedores locales y a la exportación de tecnología, consolidándose como un actor clave en el entramado productivo argentino. Según el ranking de Forbes Argentina 2024, el patrimonio personal de Javier Madanes Quintanilla asciende a aproximadamente USD 1.500 millones. Una fuente allegada comentó: “Javier está destrozado, hoy es un día de luto”.
El contexto que llevó a esta decisión ya había comenzado a manifestarse en mayo de 2024, cuando Fate despidió a 97 trabajadores explicando una “sostenida pérdida de competitividad exportadora”. En ese momento, la empresa señaló que enfrentaba factores negativos que incrementaban los costos de producción, entre ellos una “abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo y elevada conflictividad gremial”.
Fate también denunció “escandalosas asimetrías” en el comercio exterior que provocan que el costo final de sus neumáticos sea mucho mayor que el de productos similares fabricados en otros países, lo que imposibilita continuar exportando a mercados donde la marca estuvo presente durante décadas.
En 2022, el sector neumático vivió un prolongado conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna), que paralizó las plantas de Fate, Pirelli y Bridgestone. Javier Madanes calificó la situación como “neo-anarquismo que impide producir” y responsabilizó tanto al gremio como al Partido Obrero.
El año pasado, en una entrevista para un podcast industrial, Madanes anticipó que el cepo cambiario se mantendría “por mucho tiempo” y expresó que la reducción de la brecha entre el dólar oficial y el contado con liqui generaba “incomodidad”. Estas declaraciones recibieron respuestas del ministro de Economía Luis Caputo y del referente político José Luis Espert.
En septiembre de 2024, durante el Día de la Industria, la vicepresidenta Victoria Villarruel visitó la planta de Fate y protagonizó un tenso intercambio con Alejandro Crespo, líder del Sutna. Con Madanes presente, Crespo le entregó un documento que cuestionaba la apertura de importaciones, señalando que estas eran utilizadas para justificar despidos y desvinculaciones.
Por el momento, no está definido el futuro del predio de la planta en San Fernando, que cuenta con más de 157.000 metros cuadrados en un terreno de 40 hectáreas y una capacidad productiva superior a los 5 millones de neumáticos por año.
Según datos de mayo de 2025, un récord histórico de importaciones afectó al sector, con más de 860.000 cubiertas ingresadas al país en un solo mes, la cifra más alta en más de veinte años, lo que obligó a las marcas nacionales a bajar sus precios hasta un 15%.