Un ingeniero informático que trabajaba en la Municipalidad de Vitacura, en Santiago de Chile, presentó una demanda contra su empleador luego de ser despedido tras la difusión de un video en el que aparece manteniendo relaciones sexuales en una oficina del edificio municipal.
El polémico registro fue grabado la noche del 25 de junio de 2025 mientras el trabajador y otra persona realizaban horas extras. La grabación se viralizó rápidamente, acumulando más de 28 millones de visualizaciones en TikTok y generando gran revuelo en la comunidad local.
Ante esta situación, el ingeniero acudió al 1° Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago en diciembre de 2025 para interponer una demanda por casi 200 millones de pesos chilenos (alrededor de USD 230 mil), alegando que su despido estuvo marcado por discriminación y daño moral.
En su presentación, el funcionario destacó que durante nueve años de servicio en la municipalidad mantuvo una evaluación intachable, con nota máxima, y cumplió rigurosamente con sus responsabilidades. Además, calificó el proceso disciplinario que culminó en su desvinculación como "absolutamente ilegal" y plagado de "arbitrariedades", señalando como responsables directos al fiscal encargado y a la alcaldesa Camila Merino Catalán.
El demandante reprochó que la edil comunicó públicamente su despido antes de concluir el sumario, lo que, según él, comprometió su derecho a defenderse, afectó su salud mental y dañó su honra. Explicó que esta situación le generó "daño psicológico y emocional", manifestado en miedo, estrés y trastornos de ansiedad generalizados, deteriorando su autoestima y estabilidad emocional.
Además de la indemnización, el exfuncionario solicitó que el municipio publique una declaración en un medio de circulación nacional reconociendo el daño sufrido en su integridad psíquica y que la alcaldesa reciba capacitación sobre derechos laborales para evitar futuras vulneraciones.
Por su parte, Carolina Gallo, la joven que captó el video, relató que la escena comenzó cuando una amiga observó desde afuera cómo una mujer se bajaba los pantalones y ambos iniciaban el acto sexual. Comentó que la situación duró unos cinco minutos y que luego ambos involucrados se retiraron. También mencionó que minutos después llegó un pedido de comida a la oficina, lo que sugirió que el encuentro nocturno les había dado hambre.