El Senado de la Nación debate por estas horas el proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo y sectores aliados, en un clima de fuerte tensión política y sindical. En el centro de la polémica quedó una exposición que no pasó inadvertida: la del senador de La Libertad Avanza, Juan Cruz Godoy, quien defendió la iniciativa con un argumento que rápidamente generó repercusiones.
Durante su intervención, el legislador sostuvo: “La reforma laboral está buena porque, a partir de ahora, a un trabajador no se le reconoce su antigüedad y compite de igual a igual con un trabajador nuevo, al que se le puede pagar más barato”.
La frase fue celebrada por algunos sectores que promueven la desregulación del mercado laboral, pero también despertó críticas inmediatas desde bloques opositores y organizaciones sindicales, que interpretaron sus palabras como una admisión explícita de que el proyecto apunta a abaratar el costo laboral y debilitar derechos adquiridos.
El eje de la discusión
Uno de los puntos centrales de la reforma es la modificación del régimen indemnizatorio y el reconocimiento de la antigüedad. Según sus impulsores, el nuevo esquema busca “modernizar” las relaciones laborales, reducir litigiosidad y fomentar la contratación formal.
Sin embargo, detractores del proyecto advierten que la eliminación o relativización del reconocimiento de la antigüedad podría impactar directamente en la estabilidad del trabajador, al diluir un derecho histórico que funciona como resguardo frente al despido arbitrario.
La declaración del senador Godoy puso en palabras una de las críticas más reiteradas por los gremios: que la reforma generaría un escenario donde empleados con años de trayectoria pierdan peso frente a nuevas incorporaciones con salarios más bajos, en un esquema de competencia interna dentro de las propias empresas.
Un debate que excede lo técnico
Más allá de los artículos específicos, el intercambio en el recinto dejó en claro que el debate no es sólo jurídico o económico, sino profundamente político e ideológico. De un lado, quienes sostienen que el mercado laboral argentino necesita mayor flexibilidad para generar empleo. Del otro, quienes advierten que la flexibilidad puede traducirse en precarización.
En ese marco, la exposición de Godoy se convirtió en uno de los momentos más comentados de la jornada, al sintetizar en una frase el espíritu de la reforma según sus críticos.
El proyecto continuará su tratamiento en comisión y en el recinto, mientras sindicatos y organizaciones sociales ya anticipan movilizaciones. El desenlace legislativo todavía es incierto, pero el impacto político del debate ya está en marcha.