La Anónima, reconocida cadena de supermercados con fuerte presencia en la Patagonia y el interior argentino, presentó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) su balance anual correspondiente al ejercicio cerrado el 30 de junio de 2026, revelando un marcado deterioro en su tarjeta de crédito Tarjetas del Mar.
En dicho informe, la empresa informó que los cargos por deudores incobrables se dispararon un 266% en términos reales, alcanzando los $48.675 millones y ocasionando una pérdida operativa de $41.151 millones, casi cuatro veces superior a la registrada en el periodo anterior.
Este aumento refleja las crecientes dificultades de los clientes para afrontar sus deudas, situación que impactó negativamente en la rentabilidad del negocio financiero de la compañía, controlada por la familia Braun. Los ingresos netos por Tarjetas del Mar crecieron hasta $26.197 millones, pero fueron insuficientes para compensar los cargos por incobrabilidad y los gastos comerciales y administrativos, que sumaron $14.258 millones.
El informe detalla que los créditos corrientes con clientes aumentaron un 13,6%, pasando de $142.839 millones a $162.294 millones, mientras que la previsión para cubrir posibles incumplimientos se incrementó desde $13.009 millones hasta $48.592 millones. Esta previsión, basada en estimaciones contables, no implica que la totalidad de esos créditos se haya perdido, pero sí refleja un riesgo de cobro considerablemente mayor.
La Anónima atribuye parte de esta mejora en los últimos trimestres a modificaciones en las políticas de otorgamiento de tarjetas y créditos, además de acciones destinadas a refinanciar la cartera en mora. Según la empresa, estas medidas continuarán generando efectos positivos en los próximos meses, aunque el balance anual aún muestra un fuerte riesgo de cobranza y pérdidas operativas históricas.
El contexto económico general también refleja un aumento significativo en la mora familiar. Según datos del Banco Central de junio de 2026, la irregularidad del crédito a las familias alcanzó el 12,8%, más del doble del 5,2% registrado un año antes, mientras que la tasa de mora para el crédito al sector privado fue del 7,6%. A pesar de esto, el sistema financiero mantiene altos niveles de cobertura, con previsiones que representan el 86,6% de la cartera irregular.
La Anónima es una empresa con más de un siglo de trayectoria, fundada en 1918 y presidida por Federico Braun. Además de su actividad principal en supermercados, la compañía opera en sectores frigoríficos, logísticos, inmobiliarios, digitales, financieros y de comercio exterior, con una estructura que incluye cuatro sociedades controladas y una participación en una firma uruguaya.
En junio de 2026, la cadena amplió su presencia al adquirir 12 sucursales y un centro de distribución del Grupo Libertad, ingresando en provincias como Córdoba, Rafaela, Rosario, Posadas, San Juan, Santiago del Estero, Tucumán y Salta. Actualmente, cuenta con 183 establecimientos en 98 ciudades, y continúa con la apertura de nuevas sucursales en distintas localidades del país.
En cuanto a su desempeño general, la actividad principal de supermercados mostró una caída real del 4,3% en ingresos, de $3.110.186 millones a $2.977.388 millones, y una reducción cercana al 30% en el resultado operativo, que pasó de $41.399 millones a $29.114 millones. El margen operativo se ubicó por debajo del 1%, indicando una operación ajustada.
Por otro lado, la división frigorífica logró un aumento en sus ingresos, de $275.226 millones a $372.772 millones, y mejoró su resultado operativo en un 145%, alcanzando los $39.096 millones, superando incluso el aporte de la cadena de supermercados.
En el cierre del ejercicio, La Anónima reportó una ganancia neta consolidada de $26.245 millones, una caída real del 37,8% respecto a los $42.160 millones del año anterior. Este resultado incluyó un efecto extraordinario positivo de $20.276 millones derivado del incendio ocurrido en junio en su centro de distribución regional de Cipolletti, cuya indemnización de la aseguradora compensó en parte las pérdidas ocasionadas por el siniestro.
Asimismo, la generación de efectivo mejoró notablemente, con actividades operativas que aportaron $152.817 millones, tras haber utilizado $50.674 millones en el ejercicio previo. La deuda bancaria y financiera total disminuyó de $130.107 millones a $89.438 millones, con una reducción significativa en las obligaciones de corto plazo, aunque aumentaron las de largo plazo.