La dura columna publicada por Diario Jornada contra Diego Lapenna puso en palabras un malestar que parece extenderse por toda la provincia. En Puerto Madryn, los operadores cuestionan que el funcionario no escuche al sector, su falta de compromiso con los problemas de la costa y una actitud que el medio califica directamente de arrogante.
Pero en la Cordillera el panorama no es mejor.
Agosto cerró en Esquel con una ocupación cercana al 30%, según datos difundidos por la presidenta de la Cámara de Prestadores Turísticos. Apenas durante el fin de semana largo se alcanzó aproximadamente el 48%, mientras algunos establecimientos directamente manifestaron no estar recibiendo turistas o trabajar con niveles mínimos de ocupación.
La situación empieza incluso a modificar el mercado inmobiliario turístico. En Trevelin se advirtió sobre la pérdida de alrededor de 100 plazas de alojamiento, con propietarios que dejaron el alquiler turístico para volcar sus cabañas y departamentos al alquiler permanente ante la baja demanda y el aumento de los costos.
Es decir: mientras desde el Ministerio se habla de planificación y promoción, hay prestadores que directamente están abandonando la actividad porque los turistas no llegan.
La Hoya vuelve a desnudar la falta de respuestas. Tarifas conocidas tarde, dificultades para vender anticipadamente la temporada, reclamos por beneficios para residentes y dudas sobre inversiones y cumplimiento de la concesionaria se repiten año tras año.
La propia concejal Silvana Sánchez Albornoz fue contundente después de reunirse con Lapenna: señaló que faltaron respuestas concretas y recordó que los prestadores “no saben cómo van a pagar sus deudas este mes y el mes que viene”.
Jornada agrega otro dato incómodo para la gestión: cuestiona los promocionados workshops realizados en Brasil, a los que califica como fracasos, y señala la falta de firmeza de Lapenna frente a decisiones de los concesionarios de La Hoya tomadas de espaldas a la comunidad.
Y allí aparece el contraste más difícil de explicar.
Mientras Lapenna asegura que está resolviendo problemas que llevaban “20 años” sin solución, los números de la Cordillera muestran alojamientos vacíos, prestadores endeudados y emprendimientos turísticos que se transforman en alquileres permanentes.
A esta altura, el problema parece superar una mala temporada. Después de casi tres años de gestión, desde la costa hasta la Cordillera se repiten los cuestionamientos por falta de escucha, pocas respuestas y demasiada soberbia.
Lapenna puede seguir defendiendo su gestión. Pero mientras el ministro habla de sus logros, algunos prestadores están dejando de esperar turistas y buscando inquilinos permanentes. Esa realidad resulta bastante más difícil de discutir.