El reciente reconocimiento del Gobierno del Chubut a los pioneros del turismo provincial tuvo entre sus protagonistas a Arturo De Bernardi, una figura estrechamente ligada a la historia de Esquel, a la montaña y, especialmente, al nacimiento y consolidación del Centro de Esquí La Hoya.
El homenaje se realizó en el marco de la presentación de los resultados de la Ley de Promoción a las Inversiones Turísticas. Allí, De Bernardi fue distinguido específicamente por su aporte pionero al turismo de invierno y por su papel fundamental en el desarrollo de La Hoya como uno de los principales destinos de nieve de la Patagonia.
Pero para comprender la dimensión del reconocimiento hay que retroceder varias décadas, hasta una época en la que hablar de La Hoya como centro turístico era apenas una idea.
Cuando La Hoya era solamente montaña
Nacido en 1943, De Bernardi creció en el Esquel de las décadas del '50 y '60, cuando la relación con la montaña era muy distinta. Desde adolescente se vinculó con el Club Andino Esquel y a los 17 años se incorporó a su comisión como prosecretario, siendo, según su propio relato, el integrante más joven que había tenido hasta entonces la institución.
Eran años en los que llegar a La Hoya implicaba esfuerzo y aventura. Con amigos podía permanecer durante días en el precario refugio del Club Andino, subir caminando, esquiar y regresar a Esquel en busca de provisiones.
Aquella pasión juvenil terminaría convirtiéndose en buena parte de su vida profesional.
En la década del '60, De Bernardi integró una nueva generación del Club Andino que comenzó a impulsar mejoras de infraestructura y medios para La Hoya. Junto con otros históricos referentes de la institución, empezó a trabajar sobre las posibilidades que ofrecía la montaña para el desarrollo de los deportes invernales.
De una idea a un centro de esquí
Su participación fue particularmente importante desde 1964, cuando Chubut comenzaba a organizar institucionalmente su política turística.
Los registros históricos ubican al joven De Bernardi junto a Roberto Porcel de Peralta mostrando las posibilidades de La Hoya a Antonio Torrejón, quien poco después asumiría al frente de la flamante Dirección Provincial de Turismo.
La idea era ambiciosa para aquellos años: aprovechar las condiciones naturales del cerro, incorporar medios de elevación y convertir a Esquel en un destino capaz de atraer visitantes también durante el invierno.
De Bernardi participó posteriormente de relevamientos de la montaña y llegó a acompañar al embajador de Austria en recorridas destinadas a evaluar las posibilidades técnicas para incorporar medios de elevación. En aquellos documentos ya era mencionado como delegado en Esquel y experto en montaña.
Lo que en aquellos primeros años parecía un proyecto difícil de concretar terminó convirtiéndose en una de las principales herramientas turísticas de Esquel.
Tres décadas al frente del desarrollo de La Hoya
La relación de Arturo De Bernardi con La Hoya no quedó limitada a aquella etapa inicial.
Durante una trayectoria de aproximadamente 40 años vinculada al turismo, dirigió el proyecto de desarrollo del Centro de Esquí La Hoya y estuvo relacionado con su conducción durante tres décadas. Además, en dos oportunidades ocupó el máximo cargo del organismo turístico de la Provincia del Chubut.
Su experiencia trascendió incluso los límites provinciales. Realizó tareas de asesoramiento y dirección de proyectos turísticos en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Río Negro y Neuquén, además de efectuar aportes a la Secretaría de Turismo de la Nación.
La montaña, el Club Andino y también el Club de Pescadores fueron ámbitos fundamentales en una trayectoria que ayudó a instalar una concepción del turismo asociada al aprovechamiento y puesta en valor de los enormes recursos naturales de la región.
Ciudadano Ilustre de Esquel
Su aporte fue reconocido formalmente por la ciudad en noviembre de 2023, cuando el Concejo Deliberante sancionó por unanimidad la Ordenanza 156/2023, que declaró a Arturo De Bernardi Ciudadano Ilustre de Esquel por su destacada trayectoria y su aporte al desarrollo turístico de la ciudad y sus alrededores.
De Bernardi también dejó parte de esa historia por escrito. En 2009 publicó Recuerdos de Esquel, hechos y lugares, un libro en el que reunió acontecimientos y personajes de la ciudad que conoció desde su infancia y aportó numerosos testimonios sobre la evolución de Esquel como destino turístico.
Un reconocimiento que también mira hacia los orígenes
Más de seis décadas después de aquellas primeras recorridas por La Hoya, el homenaje provincial encuentra a De Bernardi como uno de los testigos y protagonistas de una transformación enorme.
El propio gobernador Ignacio Torres destacó durante el acto el valor de aquella generación que comenzó a imaginar que los atractivos naturales de Chubut podían convertirse en una fuente de desarrollo y trabajo.
En el caso de Esquel, esa historia tiene en Arturo De Bernardi uno de sus nombres propios.
Desde aquellos adolescentes que subían caminando a La Hoya y pasaban días en la montaña hasta la consolidación de un centro de esquí conocido en todo el país, su trayectoria recorre buena parte de la historia turística contemporánea de la ciudad.
El reconocimiento recibido esta semana no distingue solamente una extensa carrera. También recupera la historia de una generación que, cuando casi todo estaba por hacerse, imaginó que la montaña podía convertirse en una de las principales herramientas para el futuro de Esquel.