En un nuevo aniversario de Esquel, la ciudad vuelve a vestirse de fiesta. Ferias de productores y artesanos, espectáculos musicales, danzas y propuestas culturales convocaron a vecinos y visitantes en una celebración que reafirma la identidad cordillerana y el fuerte sentido de comunidad que caracteriza a la localidad.
Sin embargo, detrás del clima festivo también asoman demandas históricas. En cada charla de feria, en cada encuentro entre familias, aparece una preocupación compartida: la necesidad de que se concreten, de una vez por todas, las obras prioritarias que la ciudad espera desde hace años.
Aeropuerto: una puerta de entrada estratégica
El Aeropuerto de Esquel es considerado una pieza clave para el desarrollo turístico y productivo de la región. Las obras de mejora y ampliación de la infraestructura aeroportuaria han sido anunciadas en distintas etapas, pero los avances intermitentes generan incertidumbre.
Para una ciudad que vive en gran parte del turismo —con atractivos como el Parque Nacional Los Alerces y el centro de esquí La Hoya— contar con una terminal aérea moderna y plenamente operativa no es un lujo, sino una necesidad estratégica. Mejor conectividad implica más visitantes, más trabajo y mayor dinamismo económico.
La Buitrera: agua para el presente y el futuro
Otra obra central es la captación de agua en La Buitrera, pensada para garantizar el abastecimiento ante el crecimiento poblacional y los desafíos climáticos. En una región donde los veranos suelen traer restricciones y donde el recurso hídrico es vital para el consumo y la producción, asegurar una fuente estable y sostenible es una prioridad.
Vecinos y referentes sociales coinciden en que el acceso al agua no puede seguir dependiendo de soluciones parciales. La finalización de esta obra representa previsibilidad y calidad de vida para miles de familias.
Ruta 259: integración y desarrollo
El asfalto y mantenimiento integral de la Ruta 259, que conecta Esquel con Trevelin y la frontera con Chile, es otro reclamo histórico. Se trata de un corredor clave para el turismo binacional, el transporte de producción y la integración regional.
Un trazado en condiciones óptimas no solo mejora la seguridad vial, sino que fortalece la economía local y regional, potenciando el intercambio comercial y el flujo turístico.
Un reclamo que atraviesa generaciones: “No es No”
En medio de los festejos, también resuena con fuerza una consigna que forma parte de la identidad esquelense desde hace más de dos décadas: el rechazo a la megaminería.
Gran parte de la población continúa manifestando su preocupación ante las reiteradas intenciones de habilitar proyectos mineros en la provincia. Para Esquel, el cuidado del agua, los bosques y la biodiversidad no es negociable. El recuerdo del plebiscito histórico y las movilizaciones ciudadanas sigue vigente como símbolo de defensa del territorio.
En este nuevo aniversario, mientras suenan los escenarios y las ferias colman las plazas, la comunidad celebra su historia pero también reafirma sus prioridades: obras concretas que impulsen el desarrollo y un compromiso firme con la protección de los recursos naturales.
Porque Esquel festeja, pero también espera. Y lo hace con la convicción de que el progreso no puede desligarse del respeto por su gente y por el entorno que la define.