Un estudio reciente del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) evidencia que grandes compañías industriales en Argentina están dejando de fabricar localmente para importar productos terminados, principalmente desde China y Brasil. Este cambio estratégico se acompaña de cierres de plantas y despidos masivos, lo que impacta negativamente en el empleo y la demanda interna.
Los economistas Gustavo García Zanotti y Martín Schorr elaboraron el informe titulado "Las grandes empresas ante la apertura importadora del gobierno de Milei", donde detallan cómo la reducción de costos de importación, la apreciación cambiaria y modificaciones en la política arancelaria han incentivado esta reconfiguración empresarial.
Entre los casos analizados figuran empresas como Lumilagro, Essen, Peugeot, Adidas, Mondelez, Newsan y Whirlpool, todas con procesos similares de cierre o reducción de producción local y aumento de importaciones.
El caso Lumilagro es emblemático: la empresa dejó de fabricar termos en su planta de Tortuguitas y comenzó a importar productos desde China a un costo unitario de $8.178, que luego vende en Argentina a $44.000, manteniendo el precio similar al de la etapa de producción local. En ese momento, la planta empleaba a 170 trabajadores, todos despedidos tras el cierre. En una publicación eliminada en la red social X, Lumilagro preguntaba: "¿Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $100 mil de más para conseguir un termo de calidad?"
Además, en 2025 exportó 10.000 termos a Estados Unidos con un precio FOB promedio de u$s11, mientras que en el mercado argentino el termo más barato se vende a alrededor de u$s31.
Por su parte, Essen adoptó una estrategia similar en el segmento de menaje, importando cacerolas desde China a un costo aproximado de $50.000 por unidad, que luego comercializa a $384.000, con un margen superior al 600%. La empresa redujo su plantilla en 30 empleados, aunque no se especifica si estos despidos están vinculados directamente a este cambio.
En el sector de indumentaria deportiva, Adidas cerró su planta local, despidiendo a 360 trabajadores. La empresa importa zapatillas casuales a un costo de $26.790 y las vende en Argentina a $100.000. En Chile, el mismo producto se comercializa a un precio más bajo.
Newsan, con base en Tierra del Fuego, pasó del ensamblaje local a la importación total de celulares Motorola G23 y G24 a un costo de $136.770, vendiéndolos a $260.000 en el mercado nacional. Esta transición implicó despidos y suspensiones, abandonando la producción local de componentes.
Mondelez suspendió a 2.300 trabajadores hacia fines de 2025, mientras que la proporción de bienes finales importados aumentó del 16% en 2023 al 25% en 2025. Por ejemplo, una galletita Club Social importada cuesta $521 y se vende a $2.164, reflejando márgenes muy elevados.
Whirlpool cerró su planta en Pilar, inaugurada en 2022, y despidió a 300 empleados. Entre 2023 y 2025, incrementó la importación de lavarropas terminados, dejando de fabricar localmente.
Asimismo, Pilisar reemplazó la producción local de insumos por la importación de productos terminados, afectando también a proveedores nacionales. En electrónica, Newsan destaca por su transición hacia la importación completa en lugar de ensamblar componentes.
El informe advierte que este modelo, basado en la importación con márgenes comerciales elevados, podría tener consecuencias negativas en el mediano y largo plazo sobre el empleo y la demanda interna, dado que estas empresas están fuertemente orientadas al mercado local. Una caída en el empleo y los ingresos impactaría directamente en el consumo de la población.
García Zanotti y Schorr concluyen que el proceso combina cierres de plantas, despidos significativos y márgenes comerciales que superan ampliamente los costos de producción anteriores, en un contexto de apreciación cambiaria y reducción arancelaria que favorece la importación por sobre la fabricación nacional.