El 3 de mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó la muerte de tres personas a bordo del crucero MV Hondius durante un brote de hantavirus en pleno Atlántico. La embarcación, que partió desde Ushuaia, Argentina, con aproximadamente 170 pasajeros y 70 tripulantes, navegaba rumbo a Cabo Verde cuando se detectó la infección.
Además de los tres fallecidos, la OMS reportó un caso confirmado de hantavirus y otros cinco pasajeros bajo sospecha de haber contraído la enfermedad. "De los seis afectados, tres han muerto y uno permanece en cuidados intensivos en Sudáfrica", detalló el organismo internacional.
Las autoridades sanitarias sudafricanas fueron las primeras en identificar una "enfermedad respiratoria aguda grave" entre los pasajeros. El primer caso detectado correspondió a un hombre de 70 años que comenzó a mostrar síntomas durante el viaje y falleció en el crucero. Su cuerpo fue desembarcado en la isla de Santa Elena, territorio británico en el Atlántico Sur.
Su esposa, de 69 años, también enfermó y fue evacuada en estado crítico hacia Sudáfrica, donde murió en un hospital de Johannesburgo. Hasta el momento, la nacionalidad de esta pareja no ha sido confirmada oficialmente. Por otro lado, un ciudadano británico de 69 años está internado en terapia intensiva en Sudáfrica tras ser trasladado desde el crucero.
Entre las víctimas fatales se cuenta una pareja holandesa, mientras que el tercer deceso ocurrió a bordo del MV Hondius y el cuerpo permanece en la embarcación. Las autoridades evalúan la posibilidad de aislar a dos pasajeros más que presentan síntomas y que podrían requerir hospitalización en Cabo Verde.
El crucero, operado por Oceanwide Expeditions y registrado como un buque polar, ofrece rutas de expedición entre Argentina, el Atlántico Sur y África occidental, con escalas en lugares remotos como Georgia del Sur y Santa Elena. Según plataformas de seguimiento marítimo, el MV Hondius se encontraba próximo al puerto de Praia, en Cabo Verde.
El hantavirus es un grupo de virus transmitidos principalmente al ser humano por contacto con roedores infectados, sus excrementos, orina, mordeduras o inhalación de polvo contaminado. La OMS aclaró que, aunque la transmisión entre personas es poco frecuente, existen casos documentados y que la enfermedad puede provocar un síndrome respiratorio grave que requiere vigilancia y cuidados intensivos.
La organización internacional continúa coordinando con los gobiernos afectados y la compañía operadora del buque para facilitar la evacuación médica de los enfermos y minimizar riesgos para pasajeros y tripulación. Hasta ahora, Oceanwide Expeditions no ha emitido declaraciones sobre el brote.
El futuro del crucero es incierto, ya que las autoridades debaten si debe continuar su itinerario hacia las Islas Canarias, en España, o si se tomarán otras medidas para contener el brote y proteger a quienes permanecen a bordo.