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16 de Agosto de 2026

Ultra Deep Tech: la primera empresa argentina operada completamente por inteligencia artificial

Mientras el Senado debate una reforma para permitir sociedades sin humanos, la firma creada por Avi Pilcer ya funciona de forma autónoma desde hace más de 100 días, anticipando un futuro legal y tecnológico inédito.

Por Redacción

Domingo, 16 de agosto de 2026 a las 07:00

Ultra Deep Tech (UDT) se posiciona como la primera empresa argentina que opera íntegramente a través de inteligencia artificial. Su fundador, Avi Pilcer, detalló que la compañía se especializa en desarrollar sistemas autónomos para empresas de software y que su producto estrella, System Zero, ha estado funcionando sin intervención humana durante 112 días.

Con sede principal en Delaware, Estados Unidos, y una sucursal en Argentina, UDT anticipa el marco legal que actualmente debate el Senado argentino, que busca reformar la Ley de Sociedades para permitir la existencia de empresas operadas completamente por IA, sin participación humana directa en la operación diaria.

Según explicó Pilcer, "la diferencia fundamental entre una empresa que usa herramientas como ChatGPT y una sociedad operada por IA radica en la autonomía operativa: no es solo una herramienta. El sistema no asiste al negocio, sino que es la operación del negocio". El sistema, agregó, "toma decisiones, ejecuta tareas, se corrige a sí mismo y deja registro de todo sin intervención humana constante".

Para ilustrar esta autonomía, Pilcer comparó que mientras automatizar tareas es equiparable a un avión con piloto automático que aún necesita un piloto, una sociedad operada por IA funciona como una aerolínea entera que opera sola, desde rutas hasta contabilidad, con humanos únicamente definiendo el destino y supervisando.

En la actualidad, la responsabilidad legal continúa recayendo en personas físicas o jurídicas, ya que "aún no existe un estatuto legal para estas entidades", aclaró el fundador de UDT. Por ello, la empresa está constituida y operada formalmente por humanos, a la espera de que la reforma legislativa permita sociedades autónomas.

El proyecto de ley, que genera gran expectativa, introduciría la posibilidad de sociedades integradas totalmente por IA. Pilcer enfatiza que "Argentina podría fijar el estándar mundial en esta materia al ser de los primeros en definir las reglas de este nuevo juego tecnológico".

Sobre la responsabilidad legal, Pilcer explicó que siempre recae en un humano, normalmente el dueño o la sociedad, ya que la IA es considerada un "apoderado con límites" o un instrumento sofisticado, pero no un sujeto legal. El marco legal propuesto introduce la trazabilidad obligatoria, que permite resolver cualquier disputa mediante un "rastro forense" que documenta qué información tenía el sistema, qué regla aplicó y quién la definió.

En la práctica, operar de manera autónoma durante más de 100 días implica que el sistema ejecuta procesos, monitorea el funcionamiento, detecta errores y los corrige sin intervención humana constante. Así, el rol del dueño evoluciona de operador a gobernador, estableciendo estrategias, límites y reglas, mientras el sistema escala problemas solo cuando exceden su marco establecido.

Las decisiones inesperadas del sistema no se consideran fallos, sino señales de autonomía genuina. Cuando sucede una sorpresa, se utiliza el registro para reconstruir el proceso, ajustar las reglas y evitar que situaciones similares ocurran sin control, constituyendo así una gobernanza efectiva.

Respecto al temor a no conocer qué hace la IA, el empresario sostiene que la confianza se basa en la evidencia, gracias a un rastro forense similar a la caja negra de un avión. "La autonomía se compra con auditabilidad", afirmó.

En cuanto a los sesgos que pueda heredar el sistema, Pilcer destacó que a diferencia del sesgo humano, el de la máquina es medible, testeable y corregible. Se realizan miles de pruebas para detectar patrones, corregir reglas o datos, y dejar constancia de esas correcciones en el registro.

Ante auditorías o revisiones judiciales, se puede ofrecer una reconstrucción completa en minutos con prueba criptográfica que garantiza la integridad de los datos. Esto supera a las empresas tradicionales, que dependen de correos o memorias selectivas, ya que un sistema autónomo bien diseñado permite rendir cuentas con total transparencia.

Contrario a lo que se cree, las Pymes son las que más ventajas obtienen con este modelo, ya que pueden rediseñar su operación en meses, mientras que las grandes corporaciones requieren años debido a sus estructuras complejas. Los candidatos ideales son empresas con procesos repetitivos y de alto volumen, como servicios profesionales, e-commerce o backoffice.

Este proceso transforma el empleo: algunas tareas desaparecen, pero la necesidad de personas persiste, aunque con roles distintos. Los trabajadores pasan de ejecutar tareas a gobernar sistemas, supervisando y manejando excepciones, dejando la repetición para la inteligencia artificial.

Sobre el costo y tiempo para ver resultados, Pilcer advirtió que prometer cambios en una semana es vender una "demo" y no un sistema real. La construcción de un sistema confiable es una maratón de aprendizaje que lleva meses, donde el valor está en la acumulación de experiencia y reglas ajustadas a través de errores. El diseño es económico, ya que la eficiencia es parte del sistema y no todo requiere tecnología costosa.

De cara al 2031, Pilcer visualiza que preguntar cuántas personas trabajan en una empresa será obsoleto, ya que los organigramas se achatarán y los sistemas autónomos coordinarán mejor que capas intermedias. Prevé empresas con equipos humanos reducidos, enfocados en estrategia, relaciones y criterio, mientras la tecnología gestiona la operación.

Finalmente, Pilcer resaltó que Argentina tiene la oportunidad de dejar de exportar solo talento para comenzar a exportar infraestructura y sistemas que funcionen globalmente. Aunque no falta talento, el ecosistema requiere un marco legal adecuado, capital de largo plazo y confianza para liderar en esta nueva etapa tecnológica.

Para quienes creen que esta transformación "no es para ellos", el empresario recomendó comenzar hoy con un solo proceso repetitivo y medible, ya que en seis meses el aprendizaje operativo superará cualquier teoría. "El error es pensar que es una decisión de 'cuándo' y no de 'quién'", concluyó.