¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

1 de Junio de 2026

Se apagan las luces de Km 3: YPF inicia su despedida definitiva de Comodoro Rivadavia

El histórico edificio administrativo de Comodoro comienza a vaciarse mientras avanzan despidos y reestructuraciones. Para muchos trabajadores, se trata del cierre de una época irrepetible.

Por Redacción

Lunes, 01 de junio de 2026 a las 08:52

Despidos, oficinas que se vacían y trabajadores que se despiden de décadas de historia. La retirada definitiva de YPF de Comodoro Rivadavia marca el cierre de uno de los capítulos más importantes en la construcción económica, social y cultural de la ciudad.

Mientras la atención pública se concentra en el desembarco de nuevas operadoras y en los anuncios de inversiones para la Cuenca del Golfo San Jorge, en Comodoro Rivadavia se vive por estos días un proceso mucho más profundo y cargado de simbolismo: la despedida definitiva de YPF.

Las imágenes que comenzaron a circular en redes sociales durante las últimas semanas reflejan ese sentimiento. Empleados y ex empleados de la petrolera se fotografían en el histórico edificio administrativo de Kilómetro 3, conscientes de que están transitando los últimos días de una etapa que difícilmente vuelva a repetirse.

Dentro del emblemático edificio el clima es de nostalgia, tristeza e incertidumbre. Entre jueves y viernes de la semana pasada se habrían concretado varias decenas de desvinculaciones, en un proceso de reducción que continuará durante las próximas semanas. El objetivo es dejar una estructura mínima, limitada prácticamente a la administración de la planta de Km. 3.

La magnitud del cambio resulta impactante. De las miles de personas que se desempeñaban para YPF en la Cuenca San Jorge, quedará apenas una pequeña porción. Algunos trabajadores podrán ser absorbidos por las empresas que asumieron la operación de las áreas convencionales que pertenecían a la petrolera, pero muchos otros deberán buscar nuevos horizontes laborales.

La salida de YPF también reabre el debate sobre el futuro productivo de la cuenca. En los últimos meses se anunciaron importantes inversiones por parte de otras compañías. Pan American Energy ratificó su compromiso con la región a través de inversiones para sostener y optimizar la producción en Cerro Dragón, impulsar nuevas tecnologías de recuperación de hidrocarburos y avanzar en proyectos que permitan extender la vida útil de los yacimientos maduros.

Por su parte, PECOM asumió la operación de varias de las áreas que pertenecían a YPF y anunció inversiones destinadas a garantizar la continuidad productiva, mantener la actividad en los yacimientos transferidos y preservar parte de la estructura operativa existente.

Sin embargo, más allá de la relevancia de estos anuncios, existe una percepción generalizada entre trabajadores, empresarios y referentes del sector de que las nuevas inversiones no alcanzan a compensar el volumen de actividad económica, empleo y movimiento que históricamente generó YPF en la región. Durante décadas, la petrolera no sólo explotó yacimientos: fue un actor central en la contratación de servicios, el sostenimiento de empresas locales, la formación de trabajadores y la generación de empleo directo e indirecto.

Por eso, mientras nuevas compañías intentan ocupar parte del espacio que deja la empresa estatal, persisten las dudas sobre si la cuenca podrá recuperar en el corto plazo los niveles de inversión y actividad económica que alguna vez impulsó YPF.

Más allá de los números, lo que se pierde es una parte fundamental de la identidad comodorense. YPF no fue solamente una empresa. Fue la responsable del desarrollo de barrios enteros, de la construcción de infraestructura, de la llegada de miles de familias y de la consolidación de una cultura petrolera que marcó a generaciones.

Durante décadas, la historia de Comodoro Rivadavia y la historia de YPF fueron prácticamente inseparables. La ciudad creció alrededor de la actividad petrolera y la petrolera creció junto a la ciudad. Por eso, para muchos habitantes, el cierre de estas oficinas representa mucho más que una decisión empresarial: simboliza el final de una época.

La paradoja resulta inevitable. En 2016, el Congreso de la Nación reconoció oficialmente a Comodoro Rivadavia como "Capital Nacional del Petróleo". Apenas diez años después, la principal empresa petrolera del país abandona definitivamente los yacimientos que dieron origen a esa denominación.

Mientras tanto, el histórico edificio de Km. 3, verdadero ícono de la actividad petrolera en la Patagonia, también tiene fecha de vencimiento. Su cierre definitivo se concretaría en los próximos meses y distintos sectores ya comenzaron a discutir cuál será su destino futuro.

Sin actos oficiales, sin grandes anuncios y casi sin despedidas institucionales, YPF se retira de Comodoro Rivadavia. Lo hace en silencio, pero dejando detrás una huella imposible de borrar y una sensación compartida por muchos trabajadores: la de estar asistiendo al final de una historia que ayudó a construir la ciudad.

Las inversiones llegan, las operadoras cambian y los yacimientos continúan produciendo. Pero para gran parte de Comodoro Rivadavia el verdadero interrogante sigue siendo si alguien podrá ocupar el lugar que durante más de un siglo tuvo YPF en la economía, el empleo y la identidad misma de la ciudad.