Las lluvias del fin de semana trajeron un alivio momentáneo en la cordillera de Chubut, pero la calma duró poco. Este lunes, las fuertes ráfagas de viento reactivaron los focos de incendio y el fuego volvió a avanzar con intensidad, superando perímetros de contención y generando un escenario de máxima preocupación.
Las llamas ganaron fuerza rápidamente y se desplazaron hacia Villa El Blanco, donde vecinos y vecinas observan con angustia cómo una densa columna de humo cubre la zona y amenaza viviendas y áreas productivas. La situación volvió a encender las alarmas en un territorio que ya venía castigado por jornadas de fuego persistente.
Según se informó, los apenas 8 milímetros de lluvia registrados no lograron enfriar el suelo ni humedecer en profundidad el material combustible. Sumado a esto, la compleja geografía de la Desembocadura del Río Tigre dificulta seriamente las tareas de combate: en muchos sectores, el acceso es imposible para maquinaria pesada y el trabajo se realiza “cuerpo a cuerpo”, con brigadistas operando a pulso y con herramientas manuales.
Mientras continúan las tareas de contención, el viento vuelve a jugar un rol determinante y mantiene en vilo a las comunidades cercanas. La evolución del incendio dependerá, en gran medida, de las condiciones climáticas de las próximas horas y del esfuerzo extremo de quienes siguen enfrentando el fuego en uno de los terrenos más difíciles de la región.