Lo que comenzó como una campaña de desprestigio en Facebook terminó con una condena penal firme. La Fiscalía de Lago Puelo alcanzó un acuerdo de juicio abreviado con la Defensa, homologado por la Justicia. Diego Gabriel “Pipo” Arias —Diego Gabriel Arias— fue declarado autor penalmente responsable de coacción y desobediencia a la autoridad por atacar digital y físicamente a una mujer de El Maitén. Su teléfono celular, desde donde ejecutaba el hostigamiento, también fue incautado.
Rapidez y protección: la estrategia fiscal
El caso se cerró mediante un juicio abreviado impulsado por el funcionario de fiscalía Natanael Yamil Abad, evitando que la víctima tuviera que revivir el trauma en un juicio oral. Desde el Ministerio Público Fiscal remarcaron la importancia de actuar con celeridad en situaciones de violencia de género digital para frenar el “desmantelamiento psíquico” que sufren las víctimas.
De las redes al acoso físico
La investigación reconstruyó una escalada de violencia que inició en plataformas digitales y terminó en la calle. Arias creó perfiles falsos para difamar el emprendimiento de la mujer, intentó extorsionarla sexualmente mediante mensajes de Messenger y WhatsApp, y continuó hostigándola incluso mientras ella radicaba la denuncia en la Comisaría de la Mujer. Pese a las restricciones, violó la prohibición de acercamiento y llegó a perseguirla en un auto cerca del puente sobre el Río Chubut.
Tecnología que permitió llegar a la verdad
Para identificar al agresor detrás de los perfiles falsos, la División Policial de Investigaciones (DPI) y la Fiscalía realizaron cruces de datos con operadoras y con Meta, además de secuestrar el celular de Arias. El análisis permitió recuperar chats y capturas que él creía haber eliminado.
Un fallo con impacto social
Arias fue condenado por coacción simple y desobediencia a la autoridad. Aunque la víctima decidió mudarse a Bariloche para recuperar su tranquilidad, la sentencia deja un mensaje claro: el mundo digital no es una zona liberada. La Justicia también puede llegar hasta allí.