A inicios de 2024, varios gobernadores insistieron en la necesidad de “darle herramientas de gobernabilidad” al gobierno nacional, lo que llevó a la aprobación de la Ley Bases y el Régimen de Inversiones para la Generación de Ingreso (RIGI). Posteriormente, manifestaron que era indispensable acompañar el presupuesto nacional porque “cada uno tiene que pensar en su provincia”. Finalmente, respaldaron la reforma laboral bajo el argumento de que “hay que modernizar el mercado de trabajo”.
Este respaldo conjunto a políticas clave del gobierno nacional, especialmente la reforma laboral, puso en el centro del debate el papel que desempeñan los gobernadores provinciales frente al modelo económico de ajuste impulsado por el presidente Milei.
Desde entonces, se había advertido que acompañar estas medidas podría ser “pan para hoy y hambre para mañana”, pues la caída de la recaudación terminaría por superar cualquier beneficio material temporal que trajera el apoyo político. Hoy, esa advertencia se ha materializado: la recaudación provincial ha descendido de manera significativa, generando una presión considerable sobre las finanzas de todas las provincias.
Entre los mandatarios que apoyaron y promovieron estas políticas nacionales se encuentran Marcelo Orrego (San Juan), Hugo Passalacqua (Misiones), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Jorge Capitanich (Chaco), Gustavo Valdés (Corrientes), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Omar Gutiérrez (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Claudio Poggi (San Luis). Además, gobernadores de extracción peronista o sindical justificaron su acompañamiento en la “necesidad de gobernar”, como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Raúl Jalil (Catamarca), aunque en este último caso, sus diputados votaron en contra, pero permitieron el quórum.
Este escenario evidencia la compleja situación que enfrentan las provincias, que deben lidiar con las consecuencias directas de un modelo económico basado en ajustes que, si bien fueron respaldados con la intención de fortalecer la gestión nacional, terminan afectando gravemente sus recursos propios.