La Anónima, una de las principales cadenas de supermercados del país, atraviesa un período complicado marcado por una caída en el consumo y un notable aumento de la morosidad en su cartera de créditos.
En su último informe financiero, la empresa detalló un cargo por incobrabilidad de $19.255 millones, un incremento casi siete veces mayor respecto a los $2.830 millones registrados en el mismo lapso del ejercicio previo. Este fenómeno refleja el deterioro en la cadena de pagos y la creciente fragilidad financiera de sus clientes, en un contexto de menor poder adquisitivo.
El negocio principal de La Anónima, el segmento supermercados, que representa el 87,39% de la facturación total, reportó una caída del 4,22% en sus ventas. Esta retracción se manifestó a pesar de la apertura de nuevas sucursales en localidades como Reconquista, Resistencia, Fernández Oro y San Patricio del Chañar, evidenciando la debilidad del consumo masivo.
En contraste, el segmento frigorífico experimentó un crecimiento significativo del 57,71%. Este sector, que aporta el 11,79% de los ingresos, se benefició de la mejora en los precios internacionales y un mayor volumen de exportaciones. Según la empresa, “la suba responde fundamentalmente al crecimiento de los precios en dólares y el mayor volumen exportado”.
Por otro lado, el negocio financiero vinculado a tarjetas de crédito mostró un crecimiento interanual del 106,20%, aunque su peso en la facturación total permanece marginal, con solo un 0,82% de los ingresos.
Los resultados operativos también reflejaron un deterioro: el resultado operativo cayó un 46%, pasando de $22.246 millones a $12.001 millones. Al mismo tiempo, los gastos operativos aumentaron un 4,21% interanual, alcanzando los $399.290 millones, principalmente debido a la suba en remuneraciones.
Respecto a los costos laborales, la empresa explicó que “las remuneraciones, contribuciones sociales y honorarios reflejan un aumento del 9,77%, que obedece fundamentalmente al impacto de los acuerdos por paritarias y a ajustes que debieron realizarse para adecuar las dotaciones al nivel de actividad de algunas sucursales”.
En cuanto a la rentabilidad, la ganancia antes de impuestos se redujo de $34.426 millones a $7.475 millones, mientras que la ganancia neta del período fue de $9.709 millones, equivalente al 0,65% de los ingresos, muy por debajo del 1,71% registrado en el mismo período del año anterior.
La empresa vinculó el aumento de la morosidad con el comportamiento de sus clientes, señalando que “la pérdida está relacionada a los aumentos de saldos con clientes y del índice de morosidad”.
Este informe pone de manifiesto un cambio en la estructura del negocio de La Anónima: mientras el segmento supermercados pierde dinamismo en el mercado interno, el frigorífico gana protagonismo gracias a las exportaciones. De cara al futuro, la compañía enfrenta el desafío de recuperar el volumen de ventas y controlar el riesgo crediticio en un escenario donde la recuperación del consumo aún no se consolida.