La movilización de trabajadores petroleros en Comodoro Rivadavia volvió a sacudir la escena provincial y esta vez tuvo doble eje: el rechazo a los despidos en los yacimientos y el fuerte cuestionamiento a la reforma laboral que se debate a nivel nacional.
La protesta, encabezada por el Sindicato del Petróleo y Gas Privado, encabezados por "Loma' Ávila y Emiliano Monguilardi, reunió a cientos de trabajadores en el centro de la ciudad y dejó en claro que el malestar no es solo sectorial, sino también político. El reclamo apuntó tanto a las operadoras por la continuidad de cesantías como al impacto que podría tener la reforma laboral sobre las condiciones históricas del convenio petrolero.
El secretario general, Jorge Ávila, fue contundente en su mensaje. Advirtió que no permitirán que se sigan perdiendo puestos de trabajo y sostuvo que la reforma laboral “pone en riesgo derechos conquistados durante décadas en la actividad”. Ávila remarcó que el gremio está dispuesto a profundizar medidas si no hay respuestas claras y defendió el rol del sindicato como garante de la estabilidad laboral en la cuenca.
Por su parte, Emiliano Monguilardi también tomó la palabra durante la concentración y expresó que los trabajadores no están dispuestos a aceptar retrocesos en materia de derechos ni flexibilizaciones que afecten salarios y antigüedad. Señaló que la movilización fue una muestra de unidad del sector frente a un escenario de incertidumbre económica y normativa.
El impacto de la marcha no quedó circunscripto a la región. El conflicto fue reflejado por Clarín, uno de los principales diarios del país, que puso el foco en la tensión en los yacimientos y en el rechazo gremial a la reforma laboral. La cobertura nacional amplificó el reclamo y volvió a colocar a la Cuenca del Golfo San Jorge en el centro del debate energético argentino.
La presencia del conflicto en medios nacionales expone la magnitud del problema: lo que sucede en Comodoro no es un hecho aislado. La discusión por la reforma laboral y la continuidad de despidos en el sector petrolero tiene impacto directo en miles de familias y en la economía de Chubut, donde la paz social en la industria hidrocarburífera es un factor clave.
La marcha dejó un mensaje claro: los petroleros no solo defienden sus puestos de trabajo, sino también el esquema de derechos laborales que consideran estratégico para la actividad.