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6 de Febrero de 2026

Llegaron los autos chinos a la Argentina… pero al precio de japoneses

Mientras en Argentina el Jetour X50 se ofrece a unos USD 26.600, en Chile el mismo modelo se comercializa a USD 11.600, una diferencia que vuelve a exponer el contraste entre ambos mercados y explica que el parque automotor chileno es visiblemente más moderno que el argentino.

Por Redacción

Viernes, 06 de febrero de 2026 a las 08:51

Los autos chinos dejaron de ser una rareza y ya comenzaron a verse en las calles argentinas. Nuevas marcas, diseños modernos y un discurso centrado en la tecnología y el confort prometían sacudir el mercado automotor. Sin embargo, la sorpresa llega cuando el potencial comprador cruza la puerta de una concesionaria: los precios están lejos de ser accesibles y, en muchos casos, se ubican al nivel de vehículos nacionales o de marcas japonesas históricas.

Un caso emblemático es el Jetour X50, un SUV compacto que en Argentina se ofrece a un precio sugerido cercano a los USD 26.600. Un valor que lo posiciona en competencia directa con modelos consolidados del mercado, diluyendo uno de los principales atributos que históricamente tuvieron los autos de origen chino: el precio.

La comparación con Chile resulta inevitable y contundente. El mismo Jetour X50 se comercializa allí a 9.990.000 pesos chilenos, una diferencia que vuelve a poner en evidencia las profundas distorsiones del mercado argentino. No se trata solo de una brecha cambiaria, sino de un esquema donde impuestos, costos de importación y baja competencia terminan inflando los valores finales.

Pero el contraste va mucho más allá de un modelo puntual. En Chile, la oferta de marcas chinas es amplia, diversa y agresiva: SUVs, sedanes, pick-ups e incluso vehículos híbridos y eléctricos conviven en un mercado altamente competitivo. Esa competencia empuja los precios hacia abajo y permite una renovación constante del parque automotor.

El resultado está a la vista: el parque automotor chileno es notablemente más moderno que el argentino. En las calles predominan vehículos con mejor tecnología, mayor equipamiento de seguridad y estándares ambientales más actuales. En Argentina, en cambio, los altos precios y la limitada oferta obligan a los usuarios a estirar la vida útil de autos cada vez más antiguos, profundizando una brecha que ya no es solo económica, sino también tecnológica.

Mientras en Chile los autos chinos cumplen el rol para el que fueron pensados —democratizar el acceso a vehículos nuevos y modernos—, en Argentina terminan convertidos en productos de nicho, con precios que poco tienen de populares. Así, la paradoja queda expuesta: los autos chinos llegaron, pero el mercado argentino sigue funcionando como si no quisieran que la competencia baje los precios.