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2 de Septiembre de 2026

Preocupación por el futuro del uranio de Cerro Solo en Chubut ante posible apertura privada del sector nuclear

La exsubgerente de la CNEA, Nilda Marveggio, alerta sobre riesgos para el abastecimiento interno de uranio si la explotación se orienta a la exportación tras los recortes aplicados por el gobierno nacional.

Por Redacción

Miércoles, 02 de septiembre de 2026 a las 18:47

La discusión sobre el futuro del uranio en la provincia de Chubut suma una nueva preocupación vinculada a la posible profundización de la apertura del sector nuclear a la participación privada por parte del Estado nacional.

Nilda Marveggio, exsubgerente de la Regional Patagonia en la Gerencia de Exploración de Materias Primas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con una amplia trayectoria en exploración de uranio en la región patagónica, advirtió que el yacimiento Cerro Solo podría quedar bajo una gestión privada enfocada en la exportación.

El yacimiento Cerro Solo posee más de 4.300 toneladas de recursos de uranio confirmados, además de otras 1.700 toneladas en recursos inferidos que todavía requieren verificación. Marveggio señaló que, en el contexto de la política nacional y los recortes a la CNEA implementados por el gobierno de Javier Milei, existe el riesgo de que estos recursos pasen a manos privadas.

La preocupación central no solo radica en quién explotará el recurso, sino también en la prioridad que se le otorgue dentro de la política energética argentina. Según Marveggio, “primero hay que asegurar el abastecimiento de las centrales nucleares existentes y de las que se deberían construir”. Advirtió que si la producción se destina exclusivamente a la exportación, el país podría enfrentar un grave déficit en su suministro interno.

Cerro Solo es el yacimiento con mayor avance dentro de las áreas uraníferas de la CNEA en Chubut. Aparte de los recursos confirmados y los inferidos, el resto del yacimiento incluye mineralización que requiere mayor exploración para certificar su potencial.

Marveggio destacó que, a diferencia de otros yacimientos en la región que necesitarían entre 10 y 15 años o más para avanzar hacia la explotación, Cerro Solo podría estar listo en un plazo estimado de tres a cinco años, aunque aún faltan estudios para confirmarlo.

Esta madurez relativa también explica la situación jurídica particular de Cerro Solo. Frente a los reclamos provinciales para recuperar áreas bajo titularidad de la CNEA, Marveggio recordó que “el Cerro Solo por ley, si se respeta el Código de Minería de la Nación, es una reserva federal”. Desde 1996, el Código establece que Cerro Solo y el yacimiento Dr. Baulíes, en Mendoza, quedan a disposición de la CNEA para su reserva o explotación, lo cual es una norma legal vigente.

La exfuncionaria también desmintió que la CNEA haya abandonado completamente la actividad en Cerro Solo. Si bien las perforaciones se detuvieron en 2017, continuaron los estudios, la investigación en terreno y especialmente los monitoreos ambientales e hidrogeológicos.

Este planteo se inscribe en un debate más amplio sobre la política nuclear argentina. Marveggio sostuvo que el país debería enfocar sus esfuerzos en garantizar el abastecimiento de sus propias centrales y retomar un plan de expansión de la generación nuclear, antes de orientar la producción de uranio hacia mercados internacionales.

Recordó que proyectos para nuevas centrales nucleares fueron paralizados y subrayó la creciente demanda mundial de uranio vinculada al aumento en la construcción de plantas nucleares. “Mientras el resto de los países del mundo van incrementando la construcción de centrales nucleares y obviamente van necesitando cada vez más uranio como combustible, nosotros estamos detenidos”, afirmó.

Actualmente, en Chubut no es posible avanzar en la explotación debido a las prohibiciones vigentes establecidas por la “ley 5001” (ahora catalogada como XVII Nº 68), pero el debate sobre el manejo del recurso trasciende la jurisdicción provincial.

Otro punto de controversia está vinculado al uso de agua que demandaría una futura explotación del uranio. Marveggio explicó que desde 2008 se realizan estudios ambientales en el marco del Código Ambiental de Chubut, concluyendo que Cerro Solo y otros yacimientos se encuentran dentro de la cuenca del arroyo Perdido y no tienen conexión con la cuenca del río Chubut.

La zona carece de cursos superficiales permanentes, y las fuentes hídricas estudiadas para una eventual actividad están en acuíferos profundos a más de 60 o 70 metros de profundidad. Estos acuíferos tienen una alta salinidad y están clasificados para uso industrial, no aptos para consumo humano ni animal. Marveggio enfatizó que se trata de una cuenca cerrada sin relación con el agua utilizada por las poblaciones locales.

En este contexto surge la cuestión política sobre qué sucederá con Cerro Solo si el Estado nacional reduce el rol de la CNEA y avanza hacia una mayor participación privada en el sector nuclear. La exfuncionaria alertó que el riesgo existe y reiteró que “primero hay que asegurar el abastecimiento de las centrales que tenemos y de las que tenemos que tener”.

De esta manera, la discusión no solo gira en torno a la existencia del uranio en la meseta chubutense, sino también sobre quién controla el recurso, bajo qué condiciones se podría explotar, qué controles ambientales serían necesarios y si la producción estaría destinada principalmente al consumo energético nacional o al mercado internacional.