En noviembre, el Gobierno nacional y la provincia del Chubut anunciaron con énfasis la eliminación de las retenciones a la exportación del petróleo convencional producido en la Cuenca del Golfo San Jorge, una medida presentada como clave para sostener la producción, mejorar la competitividad y preservar miles de puestos de trabajo en Chubut y Santa Cruz. Sin embargo, casi tres meses después, la quita de retenciones sigue sin hacerse realidad.
El anuncio implicaba llevar del 8% al 0% los derechos de exportación del crudo convencional, en un contexto de fuerte deterioro de la cuenca más antigua del país, con yacimientos maduros, altos costos operativos y una producción en declive sostenido. Desde el Gobierno y las operadoras se afirmó que la medida permitiría mejorar la ecuación económica, incentivar inversiones y evitar un mayor retroceso de la actividad.
Pero lo cierto es que, hasta hoy, el decreto nacional nunca fue publicado ni instrumentado, dejando el anuncio en el terreno de las promesas. La medida, que debía ser inmediata, quedó atrapada en la burocracia mientras las expectativas generadas siguen chocando con la falta de decisiones concretas.
La demora se vuelve aún más crítica en un escenario donde el precio del barril ronda los 60 dólares, un valor que ajusta al límite la rentabilidad del petróleo convencional. En este contexto, la eliminación de retenciones no era un gesto simbólico, sino una herramienta urgente para evitar cierres de pozos, caída de inversiones y pérdida de empleo en toda la región.
Desde noviembre, se repitieron declaraciones oficiales que hablaban de una implementación “inminente”, pero el tiempo pasó y la medida nunca llegó. Mientras tanto, la cuenca San Jorge continúa perdiendo competitividad frente al desarrollo del no convencional, sin señales claras de una política energética que contemple las particularidades del petróleo tradicional.
La falta de cumplimiento del anuncio no solo genera incertidumbre en la industria, sino que también debilita la credibilidad de las políticas públicas. En una provincia como Chubut, donde el petróleo sigue siendo un pilar económico y social, los anuncios que no se concretan tienen consecuencias reales.
Hoy, la pregunta ya no es cuándo se firmará el decreto, sino por qué se anunció una medida que no se implementa. Mientras tanto, la cuenca sigue esperando. Y el tiempo, para el petróleo convencional, no sobra.