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3 de Febrero de 2026

La debacle de "La Trochita": del orgullo turístico a la postal del abandono

De ser el emblema turístico de Esquel, con dos salidas diarias y servicios internacionales, La Trochita pasó a sobrevivir con una sola locomotora operativa, sin fondos y con decisiones tomadas lejos del territorio. El abandono, la desinversión empujan al histórico tren cordillerano a una crisis que amenaza su continuidad.

Por Redacción

Lunes, 02 de febrero de 2026 a las 11:34

Durante décadas, La Trochita fue mucho más que un tren: fue identidad, memoria viva y motor turístico de Esquel. Supo ofrecer dos salidas diarias, recorridos nocturnos, servicios charter y experiencias especialmente diseñadas para visitantes extranjeros que llegaban desde distintas partes del mundo para vivir el viaje a vapor por la cordillera. Hoy, ese símbolo atraviesa su peor momento.

La situación es crítica y expone el nivel de deterioro del servicio. En Esquel, solo una locomotora está actualmente en funcionamiento, un escenario extremadamente frágil para un emblema turístico de esta magnitud. Incluso la histórica locomotora exhibida sobre la avenida Ameghino, pensada como pieza patrimonial y postal urbana, deber ser retirada para intentar ponerla en funcionamiento nuevamente pero aun no puede ser retirada ni reacondicionada porque no hay fondos disponibles para hacerlo. La falta de recursos paraliza incluso las soluciones más básicas.

El retroceso es profundo. La Trochita pasó de ser un producto turístico sólido y confiable a operar con riesgo permanente de suspensión, con frecuencias limitadas y una oferta cada vez más reducida. El impacto se siente en toda la economía local: hoteles, restaurantes, guías, comercios y prestadores turísticos dependen directamente del movimiento que genera el tren. Cada salida que no se concreta es una pérdida que se multiplica en cadena.

A este escenario se suma una discusión de fondo que vuelve a cobrar fuerza: la necesidad de que el manejo y las decisiones sobre La Trochita se definan en Esquel y El Maitén, y no a cientos de kilómetros, desde Rawson. La experiencia demuestra que la gestión centralizada, alejada del territorio, desconoce la dinámica turística, las urgencias operativas y las particularidades técnicas del servicio. Quienes conviven a diario con el tren, su mantenimiento y su vínculo con el turismo son quienes mejor pueden planificar, priorizar inversiones y reaccionar a tiempo ante las crisis.

La importancia de La Trochita para Esquel es estructural. Funciona como atractivo ancla, ese motivo central por el cual miles de visitantes eligen el destino, prolongan su estadía y recomiendan la experiencia. Es patrimonio histórico único en el mundo, identidad ferroviaria y marca registrada de la ciudad. Sin el tren, Esquel pierde competitividad frente a otros destinos patagónicos y resigna uno de sus principales diferenciales turísticos.

El escenario actual deja al descubierto años de desinversión, mantenimiento insuficiente y ausencia de planificación a largo plazo. Un servicio de esta relevancia no puede depender de una sola locomotora ni quedar atado a decisiones tomadas lejos de la realidad local. La preservación del patrimonio no se declama: se gestiona, se financia y se sostiene en el tiempo.

Mientras tanto, Esquel enfrenta una paradoja dolorosa: el símbolo que hizo conocida a la ciudad en el mundo hoy lucha por sobrevivir. Sin decisiones urgentes, recursos concretos y una gestión con anclaje territorial, la debacle de La Trochita corre el riesgo de transformarse en un daño irreversible para el turismo y la identidad cordillerana.