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3 de Febrero de 2026

Mientras en Santa Cruz se cosecha trigo junto a los glaciares, Chubut retrocede en producción agropecuaria

Un proyecto agrícola extremo logró producir avena y trigo en el sur de Santa Cruz, demostrando que el clima no es un límite cuando hay planificación e inversión. En Chubut, en cambio, el campo se achica año tras año y la pregunta es inevitable: ¿por qué acá no se puede?

Por Redacción

Martes, 03 de febrero de 2026 a las 09:22

En la Patagonia más austral del país se acaba de concretar un hecho que rompe con muchos prejuicios históricos sobre el agro: la producción de avena y trigo en una zona cercana a los glaciares, en condiciones climáticas extremas y con una ventana productiva mínima. Sin embargo, el proyecto avanzó, se sostuvo en el tiempo y hoy muestra resultados concretos.

El dato no es menor. Se trata de una experiencia que desafía el argumento recurrente de que el clima patagónico impide el desarrollo agrícola. Con planificación, adaptación tecnológica, inversión y una visión de cadena de valor, se logró producir granos donde durante décadas se consideró imposible.

El contraste con Chubut

La comparación con Chubut es inevitable. La provincia cuenta con valles fértiles, historia agrícola, disponibilidad de agua en determinadas zonas y tradición productiva. Sin embargo, en los últimos años el sector agropecuario viene mostrando un deterioro sostenido: menos superficie cultivada, menor diversidad productiva y escaso valor agregado.

Regiones que supieron ser motor agrícola hoy están relegadas a producciones mínimas, orientadas casi exclusivamente al consumo local o directamente al abandono de la actividad. La diversificación productiva quedó relegada y los proyectos de escala nunca logran consolidarse.

No es solo el clima

El ejemplo del sur patagónico demuestra que el clima no es la principal barrera. Las diferencias aparecen en otros factores: ausencia de políticas públicas sostenidas, falta de acceso al crédito productivo, escasa inversión en infraestructura de riego, nula articulación con la industria y una mirada de corto plazo que desalienta a productores y técnicos.

Mientras en una provincia se avanza con un esquema claro de producción, logística y destino industrial, en Chubut el agro quedó sin rumbo estratégico, atrapado entre la desinversión, la falta de incentivos y el peso de otros sectores que concentran toda la atención del Estado.

Un modelo que interpela

El caso patagónico extremo deja una pregunta incómoda pero necesaria:
si se puede producir cereales casi al borde de los glaciares, ¿por qué Chubut no logra recuperar ni siquiera su potencial histórico?

La respuesta no está en la tierra ni en el clima, sino en las decisiones. Sin una política agropecuaria clara, sin acompañamiento técnico y sin un proyecto de desarrollo integral, el retroceso productivo seguirá profundizándose, mientras otras provincias avanzan incluso en los escenarios más adversos.